Cuentos Claros

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Horacio Quiroga · retold in B1 Spanish

Season 12 of Cuentos para el oído · 4 episodes · about 7–8 minutes each

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1. La mordedura

En la selva, junto al gran río Paraná, a Paulino le muerde una serpiente muy venenosa. El pie se le hincha, y entiende el peligro: esa serpiente puede matar.

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Bienvenido a una nueva historia en español. Se llama "A la deriva". Es un cuento de un escritor muy famoso. El escritor se llama Horacio Quiroga. Es un nombre, y se dice "oracio kiroga". Quiroga vivió muchos años en la selva de América del Sur, y escribió muchos cuentos sobre ella. La selva es un bosque grande, verde y muy cerrado, con árboles altos y muchos animales. Algunos de esos animales son peligrosos. Y esta historia pasa en la selva.

El protagonista es un hombre pobre. Se llama Paulino. "Paulino" es un nombre de hombre. Paulino trabaja duro y vive lejos de todo, en una casa pequeña, al lado de un río enorme.

En este primer episodio, Paulino camina solo por la selva, cerca del río. Es un día normal. Pero, de repente, le pasa algo muy peligroso.

Escucha bien dos cosas: qué animal encuentra Paulino, y qué le hace ese animal.

Antes de empezar, tres palabras importantes.

Primera: la serpiente. Una serpiente es un animal largo, sin patas, que se mueve por el suelo. Algunas serpientes no hacen daño. Pero otras son venenosas. Venenosa quiere decir con veneno que mata. Si te muerde una serpiente venenosa, puedes morir.

Segunda: la mordedura. La mordedura es cuando un animal cierra la boca con fuerza sobre tu piel y te hace daño con los dientes. La serpiente muerde, y deja una mordedura.

Tercera: hincharse. Cuando una parte del cuerpo se hace más grande y más gorda, decimos que se hincha. Después de la mordedura, el pie de Paulino se va a hinchar.

Es un día de calor en la selva. Hace mucho sol. Paulino camina descalzo, sin zapatos, por un camino de tierra. A su lado corre un río enorme. El río se llama Paraná. "Paraná" es el nombre de ese río grande. El agua es oscura y va muy rápido. En la selva hay árboles altos, plantas verdes y mucho silencio.

Paulino camina despacio. Piensa en su trabajo, en su casa, en la comida de la noche. Está tranquilo. No mira bien el suelo.

De repente, siente un dolor fuerte en el pie. Un dolor como de fuego, agudo y rápido. Paulino grita y salta hacia atrás. Después mira hacia abajo.

Allí, entre las hojas, hay una serpiente. Es grande, oscura, y está muy enfadada. Es una yararacusú. La yararacusú es un nombre; se dice "yara-ra-ku-sú". Es una serpiente muy venenosa de la selva, con veneno que puede matar.

La serpiente lo ha mordido. En el pie de Paulino hay dos puntos pequeños: la mordedura.

Vamos a parar un momento. ¿Qué le ha pasado a Paulino?

Paulino caminaba tranquilo por la selva, cerca del río. Pensaba en otras cosas y no miraba el suelo. Y una serpiente venenosa, la yararacusú, lo ha mordido en el pie. Ahora Paulino tiene una mordedura y siente mucho dolor. Un dolor como de fuego. La serpiente todavía está allí, muy cerca.

Paulino está enfadado y tiene miedo. La serpiente todavía está allí, cerca de su pie.

Paulino lleva un machete. El machete es un cuchillo grande y largo, para cortar plantas en la selva. Con el machete en la mano, Paulino se mueve rápido. Golpea a la serpiente una vez, y otra vez. La yararacusú se mueve, intenta escapar, pero no puede. Al final, muere.

Paulino respira fuerte. Todavía tiene el dolor en el pie.

Pero el daño ya está hecho. El veneno ya está dentro de su cuerpo.

Paulino mira su pie. Al principio ve solo los dos puntos de la mordedura y unas gotas de sangre. Le duele, pero piensa que no es grave.

Pero, poco a poco, el pie empieza a cambiar. El pie se hincha. Se hace más grande y más gordo. La piel se pone tensa y brillante. Y quema, como fuego caliente por dentro. El dolor sube, despacio, hacia el tobillo.

Entonces Paulino entiende la verdad. Esta serpiente no es una serpiente normal. Es la yararacusú. Su veneno puede matar a un hombre. Y ahora ese veneno está dentro de él.

Vamos a recordar, con palabras simples.

Paulino, un hombre pobre, camina por la selva, cerca del río Paraná. No mira el suelo. Y una serpiente venenosa, la yararacusú, le muerde el pie.

Paulino siente un dolor muy fuerte. Con su machete, mata a la serpiente. Pero el veneno ya está dentro de su cuerpo.

Su pie se hincha y quema como fuego. Poco a poco, se hace más grande. Paulino entiende que está en peligro. Esta serpiente no es normal. Puede matar a un hombre. Y su veneno ya trabaja dentro de él.

Has escuchado el primer episodio de "A la deriva". Muy bien. Has entendido una historia en español. Paulino está solo, con veneno en el cuerpo, lejos de todo. ¿Qué va a hacer ahora? ¿Puede alguien ayudarlo? En el próximo episodio, el veneno sube por su pierna, y Paulino busca una forma de salvarse. Hasta la próxima.

Y una pregunta para pensar. Paulino caminaba tranquilo, pensando en otras cosas. En un segundo, todo cambió. ¿A ti te ha pasado alguna vez? ¿Un momento normal que, de repente, se volvió peligroso?

2. El veneno sube

El veneno sube por la pierna de Paulino, con un dolor terrible. Su única esperanza es un pueblo lejano, río abajo. Con mucho esfuerzo, sube a su canoa y se deja llevar.

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Bienvenido al segundo episodio de "A la deriva". Vamos a recordar la historia.

Paulino es un hombre que vive solo, en la selva, junto a un río enorme, el Paraná. En el primer episodio, Paulino caminaba por el monte. Sin querer, pisó cerca de una serpiente muy venenosa, la yararacusú. Venenosa quiere decir que tiene veneno, un líquido que puede matar. La serpiente lo mordió en el pie. Paulino la mató con su machete, pero ya era tarde. Su pie empezó a hincharse, a ponerse grande y a arder.

Hoy, el veneno sigue subiendo por su cuerpo. Escucha bien dos cosas: qué siente Paulino en la pierna, y qué decide hacer para salvarse.

Antes de seguir, tres palabras útiles.

Primera: el veneno. El veneno es un líquido malo, peligroso. La serpiente lo metió dentro del pie de Paulino con su mordedura. Ese veneno sube por la pierna y hace mucho daño.

Segunda: la sed. La sed es esa necesidad de beber agua. Cuando tienes sed, tu boca está seca y quieres agua. Con el veneno, la sed de Paulino se hace enorme, terrible.

Tercera: la canoa. Una canoa es un barco pequeño y largo, de madera, para un río. Para moverla, hay que remar: mover el agua con un remo, un palo largo y plano. Al final del episodio, Paulino va a subir a su canoa.

El veneno sube. Paulino lo siente subir por la pierna, poco a poco, como un fuego lento.

El pie ya no parece un pie. Está enorme, duro, y le duele muchísimo. El dolor sube hasta la rodilla, y después más arriba, hasta la ingle. La pierna entera arde, como si tuviera fuego dentro. Paulino aprieta los dientes. Le cuesta respirar. Cada movimiento es terrible.

Y tiene sed. Una sed que quema por dentro. Su boca está seca como la tierra al sol. Bebe agua, y otra vez agua, pero la sed no se va. Nunca se va.

Entonces llama a su mujer. Su mujer se llama Dorotea. Dorotea es un nombre de mujer.

— ¡Dorotea! —grita Paulino—. ¡Dame caña!

La caña es una bebida fuerte, con mucho alcohol. Paulino piensa que quizás la caña le va a quitar el dolor.

Vamos a parar un momento. ¿Qué le pasa a Paulino?

El veneno de la serpiente sube por su pierna. La pierna está enorme y arde de dolor. Paulino tiene una sed terrible: bebe agua, pero la sed no se va. Por eso llama a su mujer, a Dorotea, y le pide caña, una bebida fuerte. Busca algo, lo que sea, para calmar el dolor.

Dorotea llega con la caña. Paulino bebe un trago, y luego otro. Pero no siente nada. El dolor sigue igual de fuerte.

— No sirve —dice él—. Trae agua.

Dorotea trae agua. Paulino bebe, pero la sed no se calma. Nada le calma. Mira su pierna: ahora está monstruosa, hinchada, con manchas oscuras. La piel está tan tensa que parece que va a reventar. Y el dolor sigue subiendo, hacia el pecho.

Paulino entiende una cosa. Aquí, solo, no puede curarse. La caña no sirve. El agua no sirve. Su única esperanza está lejos, río abajo: un pueblo donde hay ayuda. Pero está muy lejos.

Tiene que llegar a ese pueblo. Y solo hay una forma: el río.

Con un esfuerzo enorme, Paulino se arrastra hasta la orilla. Arrastrarse es moverse por el suelo, sin poder caminar bien. Cada movimiento le duele. Llega a su canoa, sube dentro y empuja. La canoa entra en el agua.

Y el gran río Paraná empieza a llevarlo.

Vamos a recordar, con palabras simples.

El veneno sube por la pierna de Paulino. La pierna está enorme y le duele mucho. Paulino tiene una sed terrible.

Llama a su mujer, a Dorotea. Ella le trae caña y agua. Pero nada le calma el dolor, y nada le quita la sed.

Entonces Paulino entiende que solo, en la selva, va a morir. Su única esperanza es un pueblo lejano, río abajo. Con un gran esfuerzo, se arrastra hasta su canoa, sube y empuja. El río Paraná empieza a llevarlo.

Has escuchado el segundo episodio de "A la deriva". Muy bien: ya estás dentro de la historia, en español. Ahora Paulino va solo por el gran río, en su canoa. ¿Va a llegar al pueblo a tiempo? ¿Qué le pasa a la pierna mientras el río lo lleva? En el próximo episodio, "Río abajo", lo vemos. Hasta la próxima.

Y, para terminar, una pregunta para pensar. Paulino está muy enfermo, pero no se rinde: sube a la canoa y busca ayuda. Y tú, en un momento muy difícil, ¿de dónde sacas las fuerzas para seguir? ¿Qué te hace no rendirte?

3. Río abajo

Paulino baja el gran río en su canoa, cada vez más débil. Se para a pedir ayuda, pero no hay nadie. Sigue a la deriva, y su mente vuelve al pasado.

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Bienvenido al tercer episodio de "A la deriva". Vamos a recordar lo importante. En esta historia hay un hombre. Se llama Paulino. "Paulino" es un nombre de hombre. Paulino vive en la selva, cerca de un río enorme. El río se llama Paraná.

Hace poco, una serpiente muy venenosa mordió a Paulino en el pie. Venenosa quiere decir que tiene veneno, un líquido que puede matar. El veneno subió por su pierna. Le dolía mucho. Paulino no podía caminar. Entonces se metió en su canoa, una barca pequeña de madera, y empezó a bajar por el río. Busca ayuda en un pueblo lejano.

Hoy, Paulino baja por el río, cada vez más débil. Escucha bien dos cosas: cómo cambia su pierna, y qué recuerda Paulino de su vida.

Antes de seguir, tres palabras útiles.

Primera: remar. Remar es mover una barca por el agua con los brazos. Se usa un palo largo y plano que se llama remo. Paulino rema para bajar por el río.

Segunda: la orilla. La orilla es el borde del río, donde el agua toca la tierra. En la orilla hay árboles y casas. Paulino mira las dos orillas mientras pasa.

Tercera: débil. Débil es lo contrario de fuerte. Cuando estás muy cansado o muy enfermo, estás débil, y casi no puedes mover el cuerpo. Paulino está cada vez más débil.

El río Paraná es enorme. El agua corre rápida y oscura. A los lados, la selva es alta y verde, y está en silencio. Paulino va solo en el centro del río, en su canoa.

Rema despacio. Cada vez que mueve los brazos, le duele todo el cuerpo. Su pierna está monstruosa: muy hinchada, gruesa y dura. Hinchada quiere decir que ha crecido, que es mucho más grande de lo normal. La piel está tan tirante que parece que va a romperse. Le duele desde el pie hasta el pecho.

Tiene mucha sed. La garganta le arde como fuego. Bebe agua del río, pero no le sirve de nada. El veneno sigue dentro.

Paulino rema y descansa. Rema y descansa. El sol es fuerte. El río sigue, largo y ancho, sin terminar nunca. Y de repente, Paulino nota algo raro. La pierna ya no le duele tanto. El dolor se hace más pequeño, más lejano.

Por un momento, se siente mejor. Piensa: "Quizás me estoy curando." Pero no. Eso no es una buena señal. Es una mala señal. El cuerpo se está apagando poco a poco.

Vamos a parar un momento. La pierna de Paulino ya no le duele tanto. ¿Es eso bueno?

No. No es bueno. Cuando el dolor se va así, de repente, es una mala señal. Quiere decir que el veneno es muy fuerte y que el cuerpo está muy enfermo. Paulino no se está curando. Está más grave que antes. Por eso tiene que llegar pronto al pueblo.

Paulino sabe que solo, no llegará. Necesita ayuda. Entonces recuerda algo. Cerca de la orilla vive un hombre que trabajó con él hace años, un antiguo compañero. Se llama Alfonso. "Alfonso" es un nombre de hombre. Paulino lleva la canoa hacia ese lado del río.

Con mucho esfuerzo, llega a la orilla. Levanta la cabeza y grita:

— ¡Alfonso! ¡Alfonso!

Nadie contesta. Grita otra vez, más fuerte. Su voz se pierde entre los árboles. Pero la casa está en silencio. No sale nadie. No hay perro, no hay humo, no hay voces. El lugar está vacío. Alfonso ya no vive allí.

Paulino se queda quieto. Está muy cansado para tener miedo. Empuja la canoa otra vez hacia el centro del río. Y el agua lo lleva. La canoa va sola, río abajo. A esto se le llama ir a la deriva: cuando el agua te lleva y tú ya no remas.

Ahora Paulino ya casi no tiene fuerzas. Se queda tumbado en la canoa. Y su mente, cansada, empieza a viajar hacia atrás, hacia otros tiempos.

Recuerda a un amigo de antes. Se llama Gaona. "Gaona" es el nombre de un hombre que Paulino conoció hace mucho. ¿Cuánto tiempo hace que no lo ve? ¿Tres años? ¿Más? No lo sabe.

Y recuerda a otro hombre. Su antiguo jefe. Se llama Dougald. "Dougald" también es un nombre, el nombre de su antiguo patrón. Paulino piensa en aquellos días de trabajo, en la gente, en su vida de antes. Todo eso queda muy lejos.

Vamos a recordar, con palabras simples.

Paulino baja por el río Paraná en su canoa. Está cada vez más débil. Su pierna está enorme e hinchada. Le duele mucho. Pero de repente el dolor se va. Y eso no es bueno: es una mala señal.

Paulino busca ayuda. Va a la casa de un antiguo compañero y grita. Pero la casa está vacía. Nadie contesta.

Entonces empuja la canoa otra vez al río. Ya no rema: va a la deriva, el agua lo lleva solo. Muy cansado, Paulino piensa en su vida de antes. Recuerda a Gaona, un amigo, y a Dougald, su antiguo jefe. Y así, recordando, sigue río abajo.

Has escuchado el tercer episodio de "A la deriva". Muy bien. Escuchar una historia entera en español no es fácil, y tú lo estás haciendo. El próximo episodio es el último. El río sigue llevando a Paulino, y el sol empieza a bajar. ¿Llegará al pueblo a tiempo? ¿Qué pasará al final del río? En el próximo episodio lo vemos. Hasta la próxima.

Y, para terminar, una pregunta para pensar. Cuando Paulino está solo y cansado en el río, su mente viaja al pasado. Recuerda a viejos amigos, otros tiempos. Y tú, cuando estás cansado o solo, ¿a quién recuerdas? ¿Qué personas de tu pasado vuelven a tu mente?

4. A la deriva · finale

El río lleva la canoa al atardecer. De repente, Paulino se siente mejor... Un final tranquilo y triste. Más un cierre sobre Horacio Quiroga.

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Bienvenido al cuarto y último episodio de "A la deriva". Vamos a recordar la historia.

Un hombre, Paulino, camina por la selva, cerca de un río enorme que se llama Paraná. Una serpiente muy venenosa, la yararacusú, le muerde el pie. El veneno sube por su pierna. La pierna se hincha, es decir, se pone cada vez más gruesa. Paulino sufre mucho.

Su única esperanza está lejos, río abajo, en un pueblo llamado Tacurú-Pucú. Así que Paulino sube a su canoa, su pequeña barca de madera, y se deja llevar por el agua.

Rema débilmente, cada vez más cansado. Y algo extraño pasa: el dolor empieza a bajar. Ya casi no le duele.

Hoy termina la historia. Escucha bien una cosa: cómo se siente Paulino al final, solo, en el río, mientras cae la tarde.

Antes de empezar, dos palabras.

Primera: a la deriva. Es el título de la historia. Ir a la deriva es ir sin control, llevado por el agua. La canoa de Paulino ya no va a ningún sitio en concreto. El río la lleva, tranquila, hacia donde quiere.

Segunda: el atardecer. El atardecer es el final del día, cuando el sol baja y el cielo se pone de color oro y rojo. Es una hora bonita y muy tranquila. En esa hora, sobre el río, termina nuestra historia.

El sol baja despacio sobre el río. El agua está tranquila y brilla como el oro. El Paraná lleva la canoa hacia abajo, poco a poco. Paulino ya no rema. Está tumbado en el fondo de la barca, y mira el cielo.

Y entonces pasa algo raro. De repente, Paulino se siente mucho mejor. El dolor se ha ido. La pierna ya no le quema. Respira, y el aire entra bien. Hasta tiene hambre. Se siente casi bien, casi sano.

"Qué extraño", piensa. "Ya no me duele nada."

Se levanta un poco y mira alrededor. El paisaje es hermoso. A los dos lados del río, la selva es una pared verde y alta. El agua es oscura y suave. Todo está en silencio. Solo se oye el murmullo del río, ese sonido bajo y tranquilo del agua que corre.

Paulino se siente en paz. No tiene miedo. Vuelve a tumbarse en el fondo de la canoa y cierra los ojos un momento.

Vamos a parar un momento. ¿Qué está pasando?

Durante toda la historia, Paulino ha sufrido mucho. Pero ahora, de repente, ya no le duele nada. Se siente bien. Y eso, en realidad, no es una buena señal. Cuando el cuerpo está muy enfermo, a veces deja de sentir el dolor justo al final. Paulino no lo sabe. Él solo siente paz. Vamos a ver qué pasa después.

Ahora que ya no le duele nada, Paulino empieza a pensar. Piensa en su vida, en las personas que ha conocido.

Se acuerda de un hombre que se llama Gaona. Gaona es un nombre de hombre, un antiguo amigo suyo. Y se acuerda de otro hombre, un patrón para el que trabajó hace años. Ese hombre se llama Dougald. "Dougald" es un nombre, y se dice "dúgald".

Paulino, tranquilo, hace cuentas. Piensa: "¿Cuánto tiempo hace que conozco a Dougald?" Y cuenta los años, despacio. "Tres años... y unos meses más." Es curioso: en este momento tan importante, su mente piensa en cosas pequeñas y lejanas.

El sol ya casi se ha ido. El cielo es de color oro y rojo. El río sigue llevando la canoa, suave, sin prisa.

Paulino respira hondo. Se siente ligero. Ya no piensa en el pueblo, ni en el veneno, ni en el miedo. Solo mira el cielo una última vez.

Y allí, en el río precioso, en la tarde de oro, tranquilo y sin miedo, Paulino deja de respirar. Se va, en silencio, llevado por el agua.

El río sigue. La canoa sigue. La tarde cae, despacio, sobre el agua.

Vamos a recordar el final, y un poco de toda la historia.

Todo empezó con un paso en la selva. Una serpiente venenosa, la yararacusú, mordió a Paulino en el pie. El veneno subió por su pierna. Y Paulino, solo, subió a su canoa para buscar ayuda río abajo.

Luchó mucho. Remó, sufrió, tuvo sed y miedo. Pero el pueblo estaba demasiado lejos.

Al final, el dolor se fue. Paulino se sintió en paz. Pensó en su vida, en sus amigos, en los años pasados. Y allí, en el río hermoso, en la tarde de oro, murió tranquilo, sin miedo, llevado por el agua.

Es un final triste, sí. Pero también es un final sereno. El hombre luchó hasta el final, y al final encontró calma.

Antes de despedirnos, algo sobre el autor de esta historia.

Se llama Horacio Quiroga. Es un nombre, y se dice "orásio kiroga". Fue un escritor de Uruguay y de Argentina, que vivió entre los años 1878 y 1937.

Quiroga es uno de los grandes maestros del cuento, es decir, de la historia corta, en lengua española. Vivió muchos años en la selva, en un lugar salvaje y lleno de peligros. Y sobre eso escribió: sobre la naturaleza, sobre los animales, y muchas veces sobre la muerte. Sus cuentos son duros, pero también hermosos, como el río de hoy.

Y, sobre todo, gracias a ti.

Acabas de escuchar una historia entera en español. Cuatro episodios, de principio a fin. Una historia dura, de selva, de veneno y de río, seguida en español, palabra a palabra. Eso es un logro de verdad. Tu español ha crecido con cada episodio.

Pronto llegará otra historia interesante para escuchar. Y si quieres escuchar más historias en español claro y tranquilo, puedes ir a la página stories.anicha.space. Cuentos para escuchar y aprender, poco a poco, sin prisa.

Hasta la próxima.

Y, para terminar, dos preguntas para pensar.

La primera. En esta historia, la naturaleza es hermosa y peligrosa a la vez. El mismo río que da miedo es también el río más bonito. ¿Hay algún lugar de la naturaleza que a ti te parezca hermoso y peligroso al mismo tiempo?

Y la segunda. Al final, Paulino no tiene miedo. Se va tranquilo, en calma. Piensa un momento: ¿qué crees que ayuda a una persona a estar en paz, incluso en un momento muy difícil?

Gracias por escuchar. Hasta la próxima historia.