The Necklace
Guy de Maupassant · retold in B1 Spanish
Season 8 of Cuentos para el oído · 6 episodes · about 7–8 minutes each
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https://feed.stories.anicha.space/feed.xml 1. Una mujer que soñaba
Matilde es bonita, pero de familia modesta, y sueña con una vida de lujo que no tiene. Una noche, su marido llega feliz con una invitación a un gran baile. Pero ella, en vez de alegrarse, se enfada: no tiene nada que ponerse.
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Bienvenido a una nueva historia en español. Se llama "El collar". Un collar es una joya que se lleva alrededor del cuello.
La escribió un autor francés. Se llama Guy de Maupassant. Es un nombre de hombre, y se dice "mo-pa-SÁN". Vivió hace mucho tiempo, en Francia. Escribió cientos de historias cortas. Esta es una de las más famosas del mundo. Es una historia corta, pero muy fuerte. Al final, hay una gran sorpresa. Pero eso es para más tarde.
Es la historia de una mujer. Se llama Matilde. Es un nombre de mujer. Matilde no es rica. Pero sueña con ser rica. Sueña todo el día.
En este primer episodio vamos a conocerla. Vamos a ver cómo vive y qué siente.
Escucha bien dos cosas. Primero: ¿con qué sueña Matilde? Y segundo: ¿por qué no es feliz?
Antes de empezar, tres palabras importantes.
Primera: el lujo. El lujo son las cosas caras y bonitas. Una casa grande. Ropa elegante. Comidas finas. Cuando alguien tiene mucho dinero, vive con lujo. Matilde no tiene lujo. Pero lo desea muchísimo.
Segunda: soñar. Soñar es imaginar algo que queremos, algo que todavía no tenemos. Matilde sueña despierta. Imagina una vida rica que no es la suya.
Tercera: una joya. Una joya es un objeto pequeño y muy caro, para llevar en el cuerpo. Un anillo es una joya. Un collar es una joya. Matilde no tiene joyas. Y eso la pone triste.
Matilde era una mujer bonita. Muy bonita. Pero nació en una familia humilde. Humilde quiere decir pobre, sencilla, sin dinero.
Por eso Matilde no pudo casarse con un hombre rico. Se casó con un hombre humilde. Su marido es un hombre que se llama Loisel. Es un nombre, y se dice "loo-ASEL". El señor Loisel trabaja en una oficina del Gobierno. Es un empleado. Un empleado es una persona que trabaja para otros y gana poco dinero.
Loisel es un hombre bueno y tranquilo. Quiere a Matilde. Le gusta su casa sencilla. Le gusta su vida tranquila. Pero es humilde. No puede darle una vida rica.
Y Matilde sufre. Sufrir es sentir dolor por dentro, sentirse mal. Matilde sufre porque quiere lujo, y no lo tiene. Se siente pobre. Se siente pequeña. Piensa que ella nació para algo mejor.
Su casa es pequeña y pobre. Las paredes están viejas. Los muebles son feos. Pero ella cierra los ojos y sueña. Sueña con salones grandes y elegantes. Sueña con luces bonitas y suaves. Sueña con criados, es decir, con personas que trabajan en la casa y hacen todo por ella.
Sueña con cenas finas. Con platos de plata que brillan. Con comidas caras que ella nunca come. Sueña con hombres importantes que hablan con ella y la miran.
Y sueña con joyas. Con vestidos hermosos. Con collares que brillan en su cuello.
Después abre los ojos. Y ve su casa pobre otra vez. Y sufre más.
Matilde tenía una amiga rica, del colegio. Pero casi nunca quería visitarla. ¿Por qué? Porque después volvía a su casa pobre. Y lloraba de tristeza durante días enteros.
Vamos a parar un momento.
Matilde tiene una casa. Tiene comida. Tiene un marido bueno que la quiere. Entonces, ¿por qué está triste?
Está triste porque quiere más. Quiere lujo. Quiere ser rica. Y no lo es. Matilde mira lo que no tiene, y no ve lo que sí tiene.
Ahora escucha. Una noche, algo cambia. El señor Loisel llega a casa muy contento.
Una tarde, Loisel llega a casa. Está feliz. Tiene un papel en la mano. Sonríe.
— Mira —le dice a Matilde—. Tengo algo para ti.
Le da el papel. Es una invitación. Una invitación es un papel que te dice: "Ven a esta fiesta." Y esta invitación es muy especial.
Es para un baile. Un baile es una fiesta grande, con música, donde la gente baila. Y no es un baile cualquiera. Es un gran baile en el Ministerio, en la oficina importante del Gobierno. Van a ir personas ricas y elegantes.
Loisel está orgulloso. Orgulloso quiere decir contento y feliz por algo que ha hecho. Trabajó mucho para conseguir esa invitación. Piensa que Matilde va a saltar de alegría.
Pero no. Matilde mira el papel. Y su cara cambia. No sonríe. Tira la invitación sobre la mesa, con enfado.
— ¿Y qué quieres que haga con esto? —dice.
Loisel no entiende. Está sorprendido.
— Pero, querida... Yo pensé que te iba a gustar. Nunca sales. Y este es un baile muy importante. Todo el mundo quiere ir.
Matilde lo mira. Y en sus ojos hay lágrimas. Lágrimas son el agua que sale de los ojos cuando lloramos.
— ¿Y qué me voy a poner? —dice—. No tengo ningún vestido bonito. Mira mi ropa. Es vieja. Es pobre. No puedo ir a un baile así. Las otras mujeres van a ir muy elegantes. Y yo voy a parecer pobre delante de todas.
Loisel no sabe qué decir. Quería hacerla feliz. Y ahora Matilde está más triste que antes.
— No puedo ir —dice ella—. No tengo nada que ponerme.
Vamos a recordar, con palabras simples.
Matilde es una mujer bonita. Pero es humilde, no es rica. Está casada con el señor Loisel, un empleado bueno y sencillo.
Matilde sufre. Sueña todo el día con lujo: con casas grandes, cenas finas y joyas. Pero no tiene nada de eso. Y por eso está triste.
Una tarde, Loisel llega feliz. Trae una invitación para un gran baile en el Ministerio. Está orgulloso. Piensa que va a hacer feliz a Matilde.
Pero Matilde no está contenta. Tira la invitación. Y dice, con lágrimas: "No tengo ningún vestido. No tengo nada que ponerme."
Has escuchado el primer episodio de "El collar". Muy bien. Ya conoces a Matilde y sus sueños.
Ahora Matilde tiene una invitación, pero no tiene vestido. ¿Qué va a hacer Loisel? ¿Va a comprarle un vestido bonito? ¿Y de dónde va a salir el dinero?
En el próximo episodio lo vemos. Hasta la próxima.
Y, para terminar, una pregunta para pensar.
Matilde tiene una casa, comida y un marido que la quiere. Pero solo mira lo que le falta. Y así no es feliz.
¿Y tú? ¿Miras más lo que tienes, o lo que no tienes? Piénsalo un momento.
2. El vestido y las joyas
El marido de Matilde le da todos sus ahorros para un vestido bonito. Pero Matilde sigue triste: no tiene joyas y va a parecer pobre. Entonces piensan en pedirle algo prestado a una amiga rica, Juana Forestier.
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Bienvenido al segundo episodio de "El collar". Vamos a recordar la historia hasta aquí.
¿Te acuerdas de Matilde? Es la mujer que soñaba con una vida rica. Vive en una casa modesta, sencilla, con su marido, el señor Loisel. Él es un hombre humilde, bueno, que trabaja en una oficina. Ellos no son ricos. Pero Matilde quería otra vida: vestidos bonitos, cenas elegantes, joyas.
En el episodio anterior, el señor Loisel llegó a casa muy contento. Traía una invitación. Una invitación para un gran baile en el Ministerio. Un baile importante, con gente elegante. Él pensaba: "Matilde va a estar feliz."
Pero Matilde no estaba feliz. Estaba triste. Porque no tenía nada bonito que ponerse. Nada para un baile así.
Hoy vamos a ver qué pasa. Escucha bien dos cosas: qué hace el señor Loisel para ayudar a Matilde, y por qué Matilde vuelve a estar triste.
Antes de seguir, tres palabras útiles.
Primera: ahorrar. Ahorrar es guardar dinero poco a poco, para el futuro. No lo gastas. Lo guardas. En esta historia, el señor Loisel ahorra dinero durante mucho tiempo.
Segunda: las joyas. Las joyas son cosas bonitas y caras que una persona se pone: un collar, unos anillos, unos pendientes. Muchas veces son de oro o de diamantes. Matilde no tiene joyas, y eso le da mucha pena.
Tercera, y muy importante: prestar. Prestar es dar una cosa a otra persona, pero solo por un tiempo. Después, esa persona te la devuelve. Por ejemplo: yo te presto un libro, tú lo lees, y luego me lo devuelves. Recuerda bien esta palabra: prestar.
Matilde estaba triste. No tenía vestido para el baile. Estaba sentada, callada, con los ojos mojados. El señor Loisel la miraba y no sabía qué hacer. No quería verla así. Al final, le preguntó, despacio:
— ¿Cuánto cuesta un vestido bonito? Uno sencillo, pero elegante.
Matilde pensó un momento. Luego dijo:
— No sé. Creo que... con cuatrocientos francos.
El franco era el dinero de Francia en aquella época. Cuatrocientos francos era mucho dinero para ellos. Muchísimo.
El señor Loisel se quedó callado. Se puso un poco pálido. Porque, en secreto, él tenía justo esa cantidad. Cuatrocientos francos. Los había ahorrado poco a poco, durante mucho tiempo, moneda a moneda.
¿Y para qué los guardaba? Para comprarse una escopeta. Una escopeta es un arma para cazar. El señor Loisel soñaba con ir de caza los domingos de verano, con sus amigos, al campo, cerca de un río. Ese era su pequeño sueño. Su único sueño.
Se quedó pensando un momento. Era mucho dinero. Era todo su dinero. Pero miró a Matilde, y vio su cara triste. Y decidió olvidar la escopeta. Le dijo:
— Está bien. Te doy los cuatrocientos francos. Cómprate un vestido bonito. Uno de verdad, para esa noche.
Matilde se puso muy contenta. Al día siguiente fue a la ciudad y buscó, tienda por tienda, hasta encontrar un vestido precioso para el baile.
Vamos a parar un momento. ¿Qué acaba de hacer el señor Loisel?
Él tenía cuatrocientos francos. Los había ahorrado para comprarse una escopeta, para ir a cazar. Era su sueño. Pero renunció a su sueño. Le dio todo ese dinero a Matilde, para el vestido. Renunciar a algo es dejarlo, no tenerlo, para dárselo a otra persona. El señor Loisel ama a Matilde. Por eso lo hace.
Ya tenía el vestido. El baile estaba cerca. El vestido era bonito, y Matilde debía estar feliz. Pero, pocos días antes de la fiesta, Matilde volvió a estar triste. Otra vez. No sonreía. No hablaba. Estaba nerviosa y callada.
El señor Loisel lo notó. Le preguntó:
— ¿Qué te pasa ahora? Estás rara desde hace dos o tres días.
Matilde contestó:
— No tengo ninguna joya. Nada. Ni un solo collar, ni una piedra bonita para ponerme. Voy a parecer pobre entre todas esas mujeres ricas. Prefiero no ir al baile.
Ella se imaginaba la escena: todas las señoras con joyas brillantes en el cuello y en las manos, y ella sin nada, con el cuello desnudo. Se sentía humillada solo de pensarlo. Sentirse humillada es sentirse pequeña, pobre, delante de los demás. Para Matilde, eso era peor que no ir.
El señor Loisel se quedó pensando. Y, de repente, tuvo una idea:
— ¡Ya sé! Ve a ver a tu amiga Juana Forestier. Ella es rica. Puedes pedirle que te preste unas joyas.
Juana Forestier es una amiga rica de Matilde. Es un nombre, y se dice fo-res-tié. Es una mujer con dinero, con muchas joyas bonitas.
Matilde escuchó a su marido, y sus ojos brillaron de alegría.
— Es verdad —dijo—. No había pensado en eso.
Al día siguiente, Matilde decidió ir a casa de su amiga. Iba a pedirle unas joyas prestadas.
Vamos a recordar, con palabras simples.
Matilde estaba triste porque no tenía vestido para el baile. Entonces el señor Loisel le dio cuatrocientos francos. Era el dinero que él guardaba para comprarse una escopeta, para ir a cazar. Renunció a su sueño por ella.
Con ese dinero, Matilde compró un vestido precioso. Pero, pocos días antes del baile, volvió a estar triste. ¿Por qué? Porque no tenía joyas. Ni un collar, ni una piedra bonita. Sin joyas, ella pensaba que iba a parecer pobre entre las mujeres ricas del baile. Y eso la hacía sentirse humillada.
Entonces el señor Loisel tuvo una idea: pedirle joyas a Juana Forestier, la amiga rica de Matilde. Pedirle unas joyas prestadas, solo para esa noche.
Y así, Matilde decidió ir a ver a su amiga.
Has escuchado el segundo episodio de "El collar". Matilde ya tiene su vestido, y ahora va a casa de Juana Forestier. ¿Qué joyas le va a prestar su amiga rica? ¿Y cuál va a elegir Matilde? En el próximo episodio lo vemos. Hasta la próxima.
Y una pregunta para pensar. El señor Loisel renunció a su sueño, a su escopeta, para hacer feliz a Matilde. ¿Y tú? ¿Has renunciado alguna vez a algo tuyo, algo que querías, para dárselo a alguien que amas?
3. El collar de diamantes
Matilde visita a su amiga Juana y, entre todas sus joyas, elige un collar de diamantes precioso. Se lo lleva prestado, transformada de alegría. El baile es mañana.
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Bienvenido al tercer episodio de "El collar". Vamos a recordar lo importante de esta historia.
Matilde es una mujer bonita. Pero no es rica. Está casada con un hombre sencillo, un empleado que trabaja en un ministerio. Matilde sueña con una vida de lujo: vestidos caros, fiestas elegantes, cosas bonitas. Pero no las tiene.
Un día, su marido trae a casa una invitación. Es para un gran baile, una fiesta muy elegante en el ministerio. Matilde compra un vestido hermoso. Pero todavía está triste. ¿Por qué? Porque no tiene joyas. Las joyas son cosas de valor que una mujer se pone: un anillo, unos pendientes, un collar. Sin joyas, Matilde piensa que va a parecer pobre entre las mujeres ricas.
Entonces su marido tiene una idea. Le dice: "Ve a ver a tu amiga rica, Juana Forestier." Juana Forestier es una amiga de Matilde. Forestier es un nombre francés; se dice "fo-res-tié". Su marido le dice: "Pídele a Juana que te preste unas joyas."
Hoy Matilde va a casa de Juana. Escucha bien dos cosas: qué encuentra Matilde entre las joyas, y cómo se siente.
Antes de seguir, unas palabras importantes para hoy.
Primera: las joyas. Las joyas son cosas bonitas y de valor que una persona se pone para estar elegante. Un anillo es una joya. Un collar también es una joya.
Segunda: el collar. Un collar es una joya que se lleva en el cuello. Rodea el cuello, así, por delante. En esta historia hay un collar muy especial: un collar de diamantes. Los diamantes son piedras que brillan muchísimo, con una luz blanca y clara. Un collar de diamantes es una cosa de mucho valor, muy cara.
Y ahora, dos palabras que van juntas: prestar y pedir prestado. Escucha bien, porque son parecidas, pero no son iguales. Prestar es dar una cosa a otra persona, pero solo por un tiempo; después, esa persona te la devuelve. Juana tiene joyas. Juana le presta un collar a Matilde. Es Juana quien da. Y pedir prestado es lo contrario: es recibir una cosa por un tiempo, y tener que devolverla luego. Matilde no tiene joyas. Matilde le pide prestado un collar a Juana. Es Matilde quien recibe. La misma cosa, el mismo collar, pero en dos direcciones: Juana presta, Matilde pide prestado.
Al día siguiente, Matilde va a casa de su amiga Juana Forestier. Es una casa grande y bonita. Se nota que Juana es una mujer rica.
Matilde le cuenta su problema. Le dice que hay un gran baile, y que ella no tiene ninguna joya para ponerse. Juana la escucha. Es una buena amiga. Sonríe y le dice:
— Espera. Ahora mismo lo vemos.
Juana va a un armario. Vuelve con una caja grande. La abre delante de Matilde. Y dentro hay muchas joyas. Muchísimas. Juana pone la caja en la mesa y le dice:
— Elige, querida. Elige lo que quieras.
Elegir es escoger una cosa entre muchas; decir "quiero esta, y no las otras". Juana le dice a Matilde: elige la joya que más te guste.
Matilde mira las joyas. Sus ojos brillan. Primero ve unos pendientes muy bonitos. Se los prueba delante del espejo. Luego ve unas pulseras, esas joyas que se llevan en el brazo. También son preciosas. Matilde no sabe qué elegir. Se prueba una joya, y luego otra, y luego otra más. Está feliz, pero no está segura. Ninguna le parece perfecta. Le pregunta a Juana:
— ¿No tienes nada más?
Vamos a parar un momento.
Matilde está en casa de su amiga rica, Juana. Juana ha abierto una caja llena de joyas. Y le ha dicho a Matilde: "Elige lo que quieras." Matilde se prueba muchas joyas: pendientes, pulseras. Pero ninguna le parece perfecta. Todavía busca. Todavía quiere algo más bonito. Y por eso le pregunta a Juana: "¿No tienes nada más?"
Juana le dice:
— Sí, sigue mirando. No sé qué te va a gustar.
Y entonces Matilde lo ve. En una caja negra, más pequeña, hay un collar. Un collar de diamantes. ¿Recuerdas? El collar es la joya que se lleva en el cuello, y los diamantes son esas piedras que brillan con una luz blanca y clara. Este collar es magnífico. Brilla muchísimo. Es la cosa más hermosa que Matilde ha visto en su vida.
Matilde lo coge con las manos. Le tiemblan un poco los dedos. Se pone el collar en el cuello, delante del espejo. Y se queda mirándose, sin decir nada. El collar es perfecto. Ella está preciosa.
Su corazón empieza a latir muy fuerte. Late deprisa, de deseo, de ganas de tener ese collar. Ese collar, y no otro. Con voz baja, casi con miedo, Matilde le pregunta a su amiga:
— ¿Me puedes prestar este? ¿Solo este?
Recuerda: prestar es dar una cosa por un tiempo. Matilde le está pidiendo el collar prestado a Juana. Y Juana, tranquila, le contesta:
— Sí, claro. Llévatelo.
Matilde no lo puede creer. Abraza a su amiga. Le da las gracias, muchas gracias. Y luego se va, con el collar guardado, como si fuera un tesoro. Un tesoro es algo de muchísimo valor, algo que guardas con todo el cariño.
Matilde vuelve a casa transformada de alegría. Está feliz, feliz como nunca. Por fin tiene su collar de diamantes. Y el baile es mañana.
Vamos a recordar, con palabras simples.
Matilde va a casa de su amiga rica, Juana. Juana abre una caja llena de joyas y le dice: "Elige lo que quieras."
Matilde se prueba muchas joyas. Pero ninguna le gusta del todo. Hasta que ve un collar de diamantes. Un collar precioso, que brilla muchísimo. Es la joya más hermosa de todas.
Matilde se lo pone. Su corazón late muy fuerte, de deseo. Quiere ese collar. Y le pide a Juana: "¿Me lo puedes prestar?" Juana le dice que sí.
Matilde se va a casa con el collar, feliz como nunca. Lo lleva como un tesoro. Y mañana, por fin, es el gran baile.
Has escuchado el tercer episodio de "El collar". Muy bien. Cada vez entiendes más español.
Y ahora Matilde tiene todo lo que quería: un vestido hermoso y un collar de diamantes. Mañana es el gran baile. ¿Cómo será esa noche? ¿Bailará Matilde? ¿Se sentirá, por fin, como una mujer rica? En el próximo episodio vamos al baile. Hasta la próxima.
Y una pregunta para pensar.
Cuando Matilde ve el collar de diamantes, su corazón late muy fuerte. Es deseo: unas ganas enormes de tener algo. ¿Y tú? ¿Recuerdas algo que quisiste con todas tus fuerzas? ¿Y cómo te sentiste al tenerlo?
4. La noche del baile
En el baile, Matilde es la mujer más admirada de la sala: la mejor noche de su vida. Pero, al volver a casa de madrugada, delante del espejo, descubre que el collar de diamantes ha desaparecido.
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Bienvenido al cuarto episodio de "El collar". Vamos a recordar lo importante.
La protagonista se llama Matilde. Matilde es un nombre de mujer. Matilde es una mujer bonita, pero no es rica. Sueña con una vida de lujo. Lujo quiere decir cosas caras y elegantes.
Su marido se llama Loisel. Loisel es un nombre. Se dice "lu-asél". Loisel trabaja en una oficina y gana poco dinero.
Hay una fiesta muy elegante, un gran baile. Matilde tiene un vestido nuevo. Y su amiga rica, Juana Forestier, le prestó un collar de diamantes. Prestar es dar una cosa por un tiempo, para después devolverla. Los diamantes son piedras que brillan mucho y cuestan mucho dinero.
Hoy llega la noche del baile. Escucha bien dos cosas: cómo se siente Matilde en la fiesta, y qué descubre cuando vuelve a casa.
Antes de seguir, tres palabras útiles.
Primera: el baile. Un baile es una fiesta grande donde la gente baila. Bailar es mover el cuerpo con la música. En el baile de esta noche hay música, luces y gente elegante.
Segunda: admirar. Admirar es mirar a alguien con gusto, porque nos parece muy bello o muy especial. En la fiesta, todos admiran a Matilde. Todos la miran con gusto.
Tercera: el espejo. Un espejo es ese cristal donde vemos nuestra propia cara. Por la mañana, te miras en el espejo. Al final de esta noche, Matilde se mira en el espejo. Y ahí pasa algo terrible.
Por fin llega la noche del baile.
Matilde entra en la fiesta. Lleva su vestido nuevo. Lleva el collar de diamantes en el cuello. Los diamantes brillan con las luces.
Y pasa algo hermoso. Todos la miran. Todos la admiran. Matilde es la mujer más bonita de la fiesta. Los hombres importantes preguntan quién es. Todos quieren bailar con ella.
Matilde baila. Baila con alegría, con pasión. Está feliz, más feliz que nunca en toda su vida. Se olvida de todo. Se olvida de su casa pequeña. Se olvida del poco dinero. Esta noche no es una mujer pobre. Esta noche es una gran dama. Una gran dama es una mujer rica y elegante, importante para todos.
Baila y baila, dentro de una nube de felicidad. Una nube es como una idea suave que la envuelve. Todo es luz. Todo es música. Todo es admiración.
Su marido, Loisel, no baila. Loisel está cansado. Se sienta en un rincón, en un cuarto vacío, con otros tres hombres. Los tres tienen mujeres que también bailan y se divierten. Y, poco a poco, Loisel se duerme en su silla.
Matilde baila hasta muy tarde. Baila hasta las cuatro de la mañana.
Vamos a parar un momento.
¿Cómo se siente Matilde en el baile? Se siente feliz. Muy feliz. Es la mujer más bonita de la fiesta. Todos la admiran. Todos la miran con gusto. Ella baila y baila, dentro de una nube de felicidad.
Es la mejor noche de su vida. Recuerda esto: la mejor noche de su vida. Porque, en un momento, todo va a cambiar.
Son las cuatro de la mañana. La fiesta termina.
Loisel busca a Matilde. Le pone un abrigo viejo sobre los hombros. Un abrigo es una ropa que llevamos encima para el frío. Es un abrigo pobre, sencillo. Y no va bien con el vestido tan elegante.
Matilde lo siente. Tiene un poco de vergüenza. No quiere que las otras mujeres, con sus abrigos de piel, la vean así. Entonces sale rápido, a la calle fría.
Fuera hace frío. No hay coches. Caminan un rato por la noche. Al final encuentran un coche viejo y suben. El coche los lleva a casa.
Llegan a su casa. Suben, cansados. Para Matilde, todo ha terminado. La fiesta, la música, la alegría. Mañana Loisel tiene que volver al trabajo.
Matilde entra y se mira en el espejo. Quiere verse una vez más, todavía como una gran dama, antes de guardar el vestido.
Y de repente da un grito. Un grito es un sonido fuerte de la boca, de miedo o de sorpresa.
Su marido, ya medio dormido, se levanta.
— ¿Qué tienes? —pregunta.
Ella se vuelve hacia él. Está pálida, con los ojos muy abiertos.
— Tengo... tengo... el collar de Juana ya no lo tengo.
Loisel se levanta de golpe.
— ¿Qué? ¿Cómo? ¡No puede ser!
Buscan. Buscan en el vestido. Buscan en los pliegues de la tela. Un pliegue es una parte de la ropa que se dobla sobre sí misma. Buscan en el abrigo, en los bolsillos. Buscan por todas partes.
El collar no está. El collar de diamantes ha desaparecido.
Vamos a recordar, con palabras simples.
Matilde va al gran baile. Es la mujer más bonita de la fiesta. Todos la admiran. Ella baila, feliz, dentro de una nube de felicidad. Es la mejor noche de su vida.
Su marido, Loisel, se duerme en un rincón.
A las cuatro de la mañana, vuelven a casa. Matilde se mira en el espejo, una última vez, como una gran dama.
Y entonces lo ve: el collar de diamantes no está. El collar ha desaparecido.
Los dos buscan. Buscan en el vestido, en los pliegues de la tela, por todas partes. Pero el collar no aparece. Y ese collar no es suyo. Es de su amiga Juana.
De la mayor alegría, Matilde cae en el mayor miedo.
Has escuchado el cuarto episodio de "El collar". Muy bien. Escuchar toda una historia en español no es fácil, y tú lo estás haciendo.
Ahora Matilde y Loisel tienen un problema enorme. El collar de diamantes ha desaparecido. Y es un collar prestado, de la amiga rica. ¿Dónde está? ¿Lo van a encontrar? Y si no lo encuentran, ¿qué van a hacer? En el próximo episodio lo vemos. Hasta la próxima.
Y una pregunta para pensar.
Esta noche fue la más feliz de la vida de Matilde. Y, justo después, llega el peor momento. La mayor alegría y el mayor miedo, casi juntos.
¿A ti te ha pasado algo así? ¿Un día muy feliz que, de repente, cambió?
5. La deuda
Buscan el collar por todas partes, sin suerte. Sin atreverse a confesar, compran otro igual por una fortuna y firman deudas enormes. Ahora tendrán que pagar, franco a franco, durante años.
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Bienvenido al quinto episodio de "El collar". Vamos a recordar dónde estamos.
Matilde es una mujer que soñaba con ser rica. Su marido se llama Loisel. Es un hombre humilde, un empleado sencillo.
Una noche fueron a un gran baile. Para estar elegante, Matilde pidió prestado un collar de diamantes a una amiga rica. La amiga se llama Juana Forestier. Pedir algo prestado es usar una cosa de otra persona, y después devolverla.
En el baile, Matilde fue la mujer más bella de todas. Fue la mejor noche de su vida. Pero al volver a casa, delante del espejo, descubrió algo terrible: el collar ya no estaba. El collar de diamantes se había perdido.
Hoy vamos a ver qué hacen Matilde y Loisel con este problema tan grande. Escucha bien dos cosas: cómo buscan el collar, y qué deciden hacer al final.
Antes de seguir, tres palabras importantes para hoy.
Primera: la deuda. Una deuda es el dinero que debes a otra persona y que tienes que devolver. Si pides mucho dinero prestado, tienes una deuda grande.
Segunda: el joyero. Un joyero es la persona que vende joyas: anillos, collares, diamantes. También llamamos joyero a su tienda, la joyería. Matilde y Loisel van a entrar en varias joyerías.
Tercera: firmar. Firmar es escribir tu nombre en un papel para prometer algo. Cuando firmas un papel para pedir dinero, prometes devolver ese dinero. Es una promesa muy seria. Si no pagas, tienes un problema muy grande.
Es de día. Matilde y Loisel están en casa, muy asustados. El collar de diamantes ya no está.
Loisel vuelve a salir a la calle. Busca por todas partes. Camina por el mismo camino de la noche anterior. Mira en el suelo, mira en cada rincón. Va a la policía. Va a los periódicos, para poner un anuncio. Va a las empresas de coches de caballos. Busca en todos los sitios donde queda una pequeña esperanza. Una esperanza es cuando piensas que algo bueno todavía puede pasar.
Pasa un día. Pasan dos días. Pasa toda una semana. Nada. El collar no aparece.
Loisel está muy cansado y muy pálido. En una semana parece cinco años más viejo. Y por fin dice una cosa dura:
— Hay que pensar en devolverle otro collar a tu amiga.
Matilde y Loisel tienen mucha vergüenza. La vergüenza es ese sentimiento tan feo cuando algo te da miedo de que otros lo sepan. No quieren decirle la verdad a Juana Forestier. No quieren confesar que han perdido su collar. Confesar es decir en voz alta algo malo que has hecho.
Entonces deciden una cosa difícil y peligrosa. Van a buscar otro collar, exactamente igual. Y se lo van a devolver a Juana sin decir nada. En secreto.
Vamos a parar un momento.
Loisel busca el collar toda una semana. Pero no lo encuentra. El collar está perdido para siempre.
Matilde y Loisel tienen mucha vergüenza. No quieren confesar la verdad a Juana. Por eso deciden comprar otro collar igual, en secreto, y devolvérselo a ella. Pero un collar de diamantes cuesta muchísimo dinero. Y ellos son pobres. ¿De dónde van a sacar tanto dinero? Vamos a verlo.
Matilde y Loisel van de joyería en joyería. Recuerda: el joyero vende joyas, como collares y diamantes. Buscan un collar igual al que han perdido. Buscan y buscan, con el corazón triste y enfermo de pena.
Por fin, en una tienda, encuentran un collar de diamantes. Es exactamente igual al otro. Parece el mismo. Matilde lo mira y le da un vuelco el corazón.
Preguntan el precio. El joyero dice: cuarenta mil francos. El franco era el dinero de Francia en esa época. Pero pueden llevárselo por treinta y seis mil. Treinta y seis mil francos es una fortuna enorme. Para gente pobre como ellos, es un dinero imposible.
Loisel tiene un poco de dinero. Su padre, ya muerto, le dejó dieciocho mil francos. Eso es la mitad. Pero le falta la otra mitad.
Entonces Loisel hace algo terrible. Va a pedir el resto del dinero prestado. Pide a un hombre aquí, a otro hombre allá. Firma papeles. Recuerda: firmar es escribir tu nombre para prometer que vas a devolver el dinero. Firma promesas muy peligrosas, con unas condiciones malísimas. Acepta pagar mucho, muchísimo más de lo que pide.
Loisel arriesga todo su futuro. Arriesgar es poner algo en peligro. Sabe que quizá no podrá pagar. Pero firma igual. Y así, entre su dinero y el dinero prestado, consiguen los treinta y seis mil francos. Compran el collar nuevo.
Después, Matilde va a casa de Juana Forestier y le devuelve el collar, dentro de su caja. Juana lo coge, pero no abre la caja. No mira dentro. Solo dice, un poco molesta:
— Deberías habérmelo devuelto antes. Quizá lo necesitaba.
Y no pregunta nada más. Matilde respira. Su amiga no ha notado el cambio.
Pero el secreto está a salvo, y el problema, no. Ahora, sobre los hombros de Matilde y Loisel, hay una montaña de dinero. Una deuda enorme. Deben una fortuna, y tienen que devolverla poco a poco, franco a franco. Van a pagar durante años y años. Su vida, desde hoy, ya no será la misma.
Vamos a recordar, con palabras simples.
Loisel busca el collar toda una semana, pero no lo encuentra. Matilde y Loisel tienen mucha vergüenza. No quieren confesar la verdad. Por eso deciden comprar otro collar igual, en secreto.
Encuentran un collar de diamantes exactamente igual. Cuesta treinta y seis mil francos: una fortuna. Loisel usa los dieciocho mil francos que le dejó su padre. Y pide prestado el resto. Firma papeles peligrosos y acepta condiciones malísimas. Arriesga todo su futuro.
Compran el collar y se lo devuelven a Juana. Ella no abre la caja. No nota nada.
Ahora Matilde y Loisel tienen una deuda enorme. Deben muchísimo dinero. Y van a tener que pagarlo todo, poco a poco, durante muchos años.
Has escuchado el quinto episodio de "El collar". ¡Muy bien! Ahora Matilde y Loisel tienen una deuda enorme. ¿Cómo va a cambiar su vida? En el próximo episodio, el último, llega el final de la historia. Y hay una verdad que Matilde todavía no sabe. Hasta la próxima.
Y una pregunta para pensar. Matilde y Loisel tuvieron mucha vergüenza. Por eso no dijeron la verdad. Y esa vergüenza les costó muy cara. Y tú, ¿alguna vez has callado la verdad por vergüenza? ¿Fue mejor callar? ¿O era mejor decir la verdad?
6. La verdad · finale
Diez años de pobreza y trabajo duro para pagar la deuda. Al final, Matilde se encuentra con su amiga Juana y descubre una verdad terrible sobre aquel collar. Más un cierre sobre Maupassant, maestro del cuento.
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Bienvenido al sexto y último episodio de "El collar". Vamos a recordar la historia.
La protagonista se llama Matilde. Matilde es un nombre de mujer. Matilde es una mujer bonita, pero no rica. Siempre soñó con una vida de lujo. Lujo quiere decir cosas caras y elegantes.
Su marido se llama Loisel. Loisel es un nombre. Se dice "lu-asél". Es un hombre bueno, que gana poco dinero.
Una noche, los dos fueron a un gran baile. Matilde pidió prestado un collar de diamantes a su amiga rica. La amiga se llama Juana Forestier. Es un nombre. Se dice "fo-res-tié". Pero, esa misma noche, Matilde perdió el collar.
Para pagar un collar nuevo, igual que el otro, los dos pidieron mucho dinero prestado. Ahora tienen una deuda enorme. Una deuda es el dinero que debes y tienes que devolver.
Hoy termina la historia. Escucha bien dos cosas: cómo cambia la vida de Matilde, y qué secreto descubre al final.
Antes de empezar, dos palabras.
Primera: pagar. Pagar es dar dinero por algo. En esta historia, Matilde y su marido tienen que pagar una deuda muy grande, durante muchos años. Poco a poco, franco a franco. El franco era el dinero de Francia en aquella época.
Segunda: falso. Falso es lo contrario de verdadero. Algo falso parece real, pero no lo es. Un diamante falso brilla como un diamante, pero no vale casi nada. Recuerda bien esta palabra. Al final de la historia, va a ser muy importante.
Empezó una vida muy dura. Los Loisel tuvieron que cambiarlo todo.
Primero, dejaron a la criada, la mujer que los ayudaba en la casa. Ya no podían pagarla. Después dejaron su piso y se mudaron a un cuarto pequeño, arriba del todo, bajo el tejado. Era un sitio pobre y frío.
Y Matilde, por primera vez en su vida, hizo todo el trabajo de la casa con sus propias manos. Lavaba los platos. Fregaba el suelo. Fregar es limpiar el suelo con agua y con fuerza. Subía el agua por las escaleras, cubo a cubo, parando en cada piso para respirar.
Iba al mercado con la ropa vieja. Y allí discutía por cada céntimo. Un céntimo es una moneda muy pequeña, casi nada de dinero. Defendía cada céntimo como si fuera un tesoro.
Cada mes había que pagar. Pagar y pagar. Loisel trabajaba por las noches, copiando papeles por muy poco dinero.
Así pasaron diez años. Diez años largos y difíciles.
Y Matilde cambió. Se volvió una mujer fuerte, dura, como las mujeres pobres. Tenía las manos rojas. Hablaba en voz alta. Ya no era bonita ni elegante. Parecía vieja antes de tiempo.
Pero, al final de esos diez años, habían pagado todo. Todo el dinero. Hasta el último franco.
Vamos a parar un momento. ¿Qué le ha pasado a Matilde?
Durante diez años, Matilde y su marido han trabajado mucho para pagar la deuda. Han vivido en un cuarto pobre. Matilde ha hecho todo el trabajo duro de la casa. Ya no es la mujer bonita del principio. Ahora es fuerte, dura y parece mayor. Pero, por fin, han pagado todo el dinero. Vamos a ver qué pasa después.
Un domingo, Matilde salió a pasear. Fue a un parque bonito para descansar un poco de la semana.
Y allí, de repente, vio a una mujer. Una mujer que paseaba con un niño. La mujer todavía era joven, todavía era bonita, todavía elegante.
Era Juana Forestier. Su amiga rica, la del collar.
El corazón de Matilde empezó a latir con fuerza. ¿Debía hablar con ella? Sí. Ahora sí. Ya había pagado todo. Ya no tenía miedo. Se acercó y le habló.
Al principio, Juana no la reconoció. No la conocía. Estaba muy cambiada, muy vieja. Cuando Matilde le dijo su nombre, Juana se quedó sorprendida.
— ¡Pobre Matilde! ¡Qué cambiada estás! —dijo.
Y entonces Matilde le contó toda la verdad. Le contó el collar perdido, aquella noche del baile. Le contó el collar nuevo que compraron, igual que el otro. Le contó los diez años de trabajo y de deuda para pagarlo todo.
Lo contó con orgullo. Orgullo es sentirse bien por algo difícil que has hecho. Matilde estaba orgullosa. Había pagado su deuda como una mujer honrada.
Juana la escuchó. Y, muy despacio, muy emocionada, tomó las dos manos de Matilde. Y le dijo:
— Ay, mi pobre Matilde. Pero si mi collar era falso. Los diamantes no eran de verdad. Aquel collar no valía casi nada. Quinientos francos, como mucho.
Vamos a recordar el final, y un poco de toda la historia.
Al principio, Matilde soñaba con una vida de lujo. Una noche, fue a un gran baile con un collar de diamantes prestado. Pero perdió el collar.
Para no confesar, ella y su marido compraron otro collar igual, muy caro. Y trabajaron diez años, en la pobreza, para pagar toda la deuda.
Al final, Matilde se encontró con su amiga Juana. Y le contó la verdad, con orgullo. Pero entonces llegó la sorpresa. El collar de Juana era falso. No valía casi nada.
Piensa un momento en esto. Diez años de trabajo y de sufrimiento. Diez años de una vida dura. Todo por un collar que no valía nada. Ese es el final triste, y también un poco cruel, de la historia de Matilde.
Antes de despedirnos, algo sobre el autor de esta historia.
Se llama Guy de Maupassant. Es un nombre francés. Se dice "gui de mopasán". Fue un escritor de Francia. Nació en 1850 y murió en 1893, todavía joven.
Maupassant es uno de los grandes maestros del cuento corto. Un cuento corto es una historia breve, para leer de una vez. Escribió unos trescientos cuentos. Y es famoso por sus finales con sorpresa, como el final que acabas de escuchar.
Aprendió con otro gran escritor francés, un hombre que se llamaba Flaubert. Se dice "flobér". Flaubert le enseñó a mirar bien la vida y a escribir con palabras claras y exactas.
Y, sobre todo, gracias a ti.
Acabas de escuchar una historia entera en español. Seis episodios, de principio a fin. Una historia sobre los sueños, sobre las apariencias y sobre la verdad. Y la has seguido toda en español. Eso es un logro de verdad. Tu español ha crecido con cada episodio.
Pronto llega otra historia interesante. Si quieres escuchar más historias en español, puedes ir a la página stories.anicha.space. Cuentos para escuchar y para aprender, poco a poco, sin prisa.
Hasta la próxima.
Y, para terminar, dos preguntas para pensar.
La primera. Matilde perdió diez años de su vida por querer parecer rica una sola noche. A veces damos mucha importancia a lo que otros ven de nosotros. ¿Y tú? ¿Alguna vez has hecho algo difícil solo por las apariencias, solo para que los demás te vean de una cierta manera?
Y la segunda. El collar era falso, pero Matilde nunca lo supo. Muchas cosas que parecen valiosas, en realidad, valen poco. Y muchas cosas valiosas no brillan. Piensa un momento: en tu vida, ¿qué es lo que de verdad importa?
Gracias por escuchar. Hasta la próxima historia.