The Pardon
Emilia Pardo Bazán · retold in B1 Spanish
Season 15 of Cuentos para el oído · 4 episodes · about 7–8 minutes each
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https://feed.stories.anicha.space/feed.xml 1. La lavandera
Antonia es una lavandera pobre, con un hijo pequeño. Vive con una sombra terrible: años atrás, su marido mató a su madre y fue a la cárcel. Nunca deja de tener miedo.
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Bienvenido a una nueva historia en español. Se llama "El indulto".
Es un cuento de una escritora española muy importante. Se llama Emilia Pardo Bazán. Es un nombre de mujer, y se dice "emilia pardo basán". Fue una de las grandes escritoras de España. Vivió hace mucho tiempo, y escribió sobre la vida real de la gente. Ella escribió esta historia hace muchos años, en el año mil ochocientos ochenta y tres. Es una historia sencilla, sobre gente pobre y sobre el miedo. No es una historia alegre, pero es hermosa y verdadera.
En este primer episodio conocemos a la protagonista. Es una mujer que trabaja mucho y vive con su hijo pequeño. Pero lleva una sombra dentro, algo triste del pasado. Una sombra es algo oscuro que te sigue siempre.
Escucha bien dos cosas. Primera: cómo es la vida de esta mujer. Segunda: qué cosa del pasado le da miedo.
Antes de empezar, dos palabras importantes.
Primera: la lavandera. Una lavandera es una mujer que lava la ropa de otras personas por dinero. No lava solo su ropa. Lava la ropa de mucha gente, y así gana un poco de dinero para vivir. Es un trabajo muy duro.
Segunda: la cárcel. La cárcel es el lugar donde meten a las personas que hacen algo muy malo. Allí no pueden salir. Una persona que está en la cárcel se llama un preso. El preso vive encerrado, lejos de su casa y de su familia.
La protagonista de la historia se llama Antonia. Es un nombre de mujer, y se dice "antonia". Antonia es una lavandera. Ya sabes: una mujer que lava la ropa de otros por dinero.
Antonia es pobre. Vive en una casa muy pequeña, en una ciudad de España. Vive con su hijo, un niño pequeño. Al niño lo quiere con toda el alma. El hijo es todo lo que tiene.
Cada mañana, Antonia se levanta muy temprano. Va al río, o al lavadero, donde las mujeres lavan la ropa. Lava y lava, con las manos en el agua fría. En invierno hace mucho frío, y las manos le duelen. Pero ella no se queja. Trabaja todo el día.
Antonia es una mujer buena y tranquila. Habla poco. No molesta a nadie. Las otras mujeres del lavadero la conocen y la quieren. Con el poco dinero del trabajo, compra pan para su hijo. Le gusta verlo comer. Le gusta verlo crecer. El niño es su alegría. Es una vida dura, pero es su vida, y ella la cuida con cariño.
Vamos a parar un momento. ¿Quién es Antonia?
Antonia es una lavandera pobre. Lava la ropa de otras personas por dinero. Vive con su hijo pequeño, y lo quiere mucho. Trabaja mucho, todos los días, y habla poco. Es una mujer buena y tranquila. Hasta aquí, todo parece normal. Pero ahora viene la parte triste, la sombra del pasado.
Antonia tiene un secreto triste. Un dolor que lleva siempre dentro.
Hace años, Antonia tenía un marido. El marido era un hombre malo y violento. Un hombre violento es un hombre que hace daño a los demás. Bebía mucho, y en casa había miedo.
Un día pasó algo terrible. El marido, en un momento de furia, mató a la madre de Antonia. Sí: mató a su propia suegra, a la madre de su mujer. Fue algo horrible.
La policía se llevó al marido. Un juez lo mandó a la cárcel, por muchos años. Ahora el marido es un preso. Está encerrado, lejos, y no puede salir.
Poco a poco, Antonia empezó una vida nueva. Una vida tranquila, con su hijo. Trabaja, cuida al niño, y por fin tiene un poco de paz. Una paz pequeña y frágil.
Pero Antonia nunca está del todo tranquila. Dentro de ella siempre hay un miedo. El miedo es un frío en el corazón. Piensa: y si un día él sale de la cárcel... y si un día vuelve. Ese miedo no la deja nunca.
Vamos a recordar, con palabras simples.
Antonia es una lavandera pobre. Lava la ropa de otros por dinero. Vive con su hijo pequeño, y trabaja mucho para darle de comer.
Pero Antonia lleva una sombra del pasado. Hace años, su marido, un hombre violento, mató a la madre de Antonia. Por eso el marido está ahora en la cárcel. Es un preso.
Antonia ha hecho una vida nueva y tranquila. Pero siempre tiene miedo. En el fondo, teme una cosa: que el marido salga de la cárcel y vuelva a su casa.
Has escuchado el primer episodio de "El indulto". Muy bien. Has entendido una historia real en español.
Antonia vive tranquila, pero con miedo. Y en el próximo episodio llega una noticia a la ciudad. Dicen que el gobierno va a perdonar a muchos presos. ¿Y si perdonan también a su marido? ¿Qué va a sentir Antonia? En el próximo episodio lo vemos. Hasta la próxima.
Y una pregunta para pensar. Antonia trabaja mucho y cuida a su hijo. Pero, dentro, nunca deja de tener miedo. ¿Tú has sentido alguna vez un miedo así, un miedo callado que no se va, aunque la vida parezca tranquila?
2. El rumor
Se corre la voz de un gran indulto, un perdón que va a liberar a muchos presos. Antonia vive aterrada: ¿y si liberan a su marido? El miedo crece y no la deja dormir.
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Bienvenido al segundo episodio de "El indulto", de Emilia Pardo Bazán. Vamos a recordar lo importante del primer episodio.
Hay una mujer que se llama Antonia. Antonia es lavandera: una lavandera es una mujer que lava la ropa de otras personas para ganar dinero. Antonia es pobre. Trabaja mucho. Vive con su hijo, un niño pequeño.
Pero Antonia lleva una sombra muy pesada. Hace años, su marido mató a su madre. Por eso, su marido está en la cárcel. La cárcel es el lugar donde encierran a las personas que han hecho algo malo. Antonia ha construido una vida pequeña y tranquila. Pero nunca deja de tener miedo.
Hoy, un rumor llega al pueblo. Un rumor es una noticia que pasa de boca en boca. Escucha bien esto: ¿qué dice el rumor, y por qué llena a Antonia de terror?
Antes de seguir, tres palabras importantes.
Primera: un indulto. Un indulto es un perdón. Es cuando el gobierno perdona a un preso y lo deja libre. Un preso es una persona que está en la cárcel. Con un indulto, el preso sale de la cárcel y vuelve a su casa.
Segunda: el terror. El terror es un miedo muy grande, un miedo que llena todo el cuerpo. No es un miedo pequeño. Es un miedo que no te deja dormir.
Tercera: el vecino, la vecina. Los vecinos son las personas que viven cerca de ti, en las casas de al lado. Las vecinas de Antonia la conocen bien y quieren ayudarla.
Una mañana, Antonia está lavando ropa en el río, con las otras lavanderas. Hace frío. El agua está helada. Las mujeres hablan mientras trabajan.
Entonces, una vecina dice una noticia:
— ¿Habéis oído? Dicen que va a haber un indulto grande. Un perdón muy grande.
Antonia levanta la cabeza. Deja de lavar.
La vecina sigue:
— En la capital hay una fiesta muy importante, una fiesta del rey. Y, por esa fiesta, el gobierno va a perdonar a muchos presos. Van a abrir las puertas de la cárcel. Muchos hombres van a salir libres.
Las otras mujeres hablan del tema. Para ellas, es solo una noticia. Pero Antonia se queda quieta. Muy quieta. Sus manos, dentro del agua fría, empiezan a temblar. Temblar es cuando el cuerpo se mueve solo, sin parar, de frío o de miedo.
Antonia solo puede pensar una cosa: "¿Y si perdonan a mi marido? ¿Y si sale de la cárcel?"
Vamos a parar un momento. ¿Por qué tiene tanto miedo Antonia?
Porque el gobierno va a dar un indulto: un perdón grande. Muchos presos van a salir de la cárcel. Y el marido de Antonia está en la cárcel. Antonia piensa: "Quizás perdonan también a mi marido. Quizás vuelve a casa." Y ese pensamiento la llena de terror.
Las vecinas ven la cara de Antonia. Está blanca, sin color. Y entienden por qué.
Una vecina buena intenta calmarla:
— Mujer, no pienses eso. Tu marido no. Él mató a una persona. A un asesino no lo perdonan. El indulto es para otros presos, no para él.
Un asesino es una persona que ha matado a otra. Las vecinas repiten lo mismo, con palabras suaves: "A él no. A él seguro que no."
Antonia quiere creerlas. Dice que sí con la cabeza. Pero, por dentro, el miedo no se va. Al contrario: crece. Crece cada hora.
Esa noche, Antonia no puede dormir. Está en la cama, con los ojos abiertos, en la oscuridad. Escucha todos los ruidos de la casa. El viento. Una puerta. Un perro, lejos.
Y entonces, alguien llama a la puerta. Toc, toc.
Antonia se levanta de golpe. El corazón le va muy rápido. Va hacia la puerta despacio, temblando. Pregunta con voz baja: "¿Quién es?"
Pero no es nadie. Solo el viento. Solo una rama contra la ventana.
Antonia vuelve a la cama. Pero ya no duerme. Cada ruido, cada golpe en la puerta, la hace saltar. Y una pregunta no la deja en paz: "¿Y si un día abro la puerta... y es él?"
Vamos a recordar, con palabras simples.
En el pueblo llega un rumor: va a haber un indulto grande. Por una fiesta del rey, el gobierno va a perdonar a muchos presos. Muchos hombres van a salir libres de la cárcel.
Antonia oye la noticia y siente terror. Piensa en su marido. "¿Y si lo perdonan? ¿Y si vuelve?"
Sus vecinas intentan calmarla. Le dicen: "A tu marido no. Él es un asesino. A él no lo perdonan." Antonia quiere creerlas. Pero el miedo no se va.
Esa noche no puede dormir. Cada ruido la hace saltar. Y una pregunta la persigue: "¿Y si un día abro la puerta, y es él?"
Has llegado al final del segundo episodio de "El indulto". Antonia vive ahora con una pregunta terrible dentro. ¿Van a perdonar de verdad a su marido? ¿Va a llegar la noticia que ella teme? En el próximo episodio lo sabemos. Hasta la próxima.
Y una pregunta para pensar. A veces el miedo llega antes que el peligro, y no nos deja dormir. Como Antonia esta noche. ¿A ti te ha pasado? ¿Has tenido miedo de algo que aún no había ocurrido?
3. La espera
El indulto es un hecho. El marido está libre y vuelve al pueblo. Antonia espera, día tras día, con puro terror. Y un día, él aparece en su puerta.
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Bienvenido al tercer episodio de "El indulto", de la escritora Emilia Pardo Bazán. Vamos a recordar la historia.
Hay una mujer que se llama Antonia. "Antonia" es un nombre de mujer. Antonia es lavandera: lava la ropa de otras personas para ganar dinero. Vive con su hijo pequeño. Trabaja mucho y es buena. Pero vive con miedo. Hace años, su marido mató a su madre, y por eso lo llevaron a la cárcel.
En el episodio anterior, llegó un rumor a la ciudad. El gobierno iba a dar un indulto. Un indulto es cuando el gobierno perdona a un preso y lo deja salir de la cárcel. Antonia sintió terror: ¿y si perdonan a su marido?
Hoy, ese miedo se hace real. Escucha bien dos cosas: qué noticia llega, y cómo espera Antonia.
Antes de seguir, tres palabras útiles.
Primera: esperar, y la espera. Esperar es quedarse en un sitio hasta que llega alguien o pasa algo. La espera es ese tiempo, ese rato en que esperas. A veces la espera es tranquila. Pero a veces la espera da miedo, porque no sabes qué va a pasar.
Segunda: libre. Una persona libre es una persona que no está en la cárcel, que puede ir donde quiere. Lo contrario de preso es libre. En este episodio, el marido de Antonia queda libre.
Tercera: cambiar. Cambiar es ser diferente, no ser igual que antes. Una persona puede cambiar con el tiempo. Antonia se pregunta una cosa: ¿habrá cambiado su marido en la cárcel?
Una mañana, una vecina viene a ver a Antonia. Tiene la cara seria.
— Antonia —dice—, ya está. El indulto es verdad. Han perdonado a muchos presos. Tu marido es uno de ellos. Ya está libre.
Antonia no dice nada. Se queda quieta, con la ropa mojada en las manos. Siente frío por dentro, aunque el sol calienta fuera.
— Y dicen otra cosa —sigue la vecina, más bajo—. Dicen que va a volver. Que viene aquí, al pueblo. Que viene a buscarte.
Antonia deja caer la ropa. Su marido está libre. Y viene. Viene a por ella.
Ese hombre mató a su madre. Ese hombre le pegaba. Durante años, Antonia durmió tranquila solo por una razón: él estaba lejos, encerrado en la cárcel. La cárcel era como un muro entre ella y el miedo. Ahora ese muro ya no existe.
La vecina intenta calmarla.
— Quizás no venga —dice—. Es un camino largo. Quizás se va a otro sitio.
Pero Antonia mueve la cabeza. Ella conoce a su marido. Sabe cómo es. Sabe que va a volver.
Vamos a parar un momento. ¿Qué ha pasado?
El indulto es verdad. El marido de Antonia ya no está en la cárcel. Está libre. Y la gente dice que viene al pueblo, que viene a buscar a Antonia. Ella tiene mucho miedo, porque conoce a ese hombre. Ahora empieza la espera.
Empiezan los días de espera. Y son días muy largos.
Antonia sigue trabajando. Lava la ropa, cuida a su hijo, hace la comida. Por fuera parece normal. Pero por dentro está siempre esperando. Cada ruido en la calle la asusta. Cada paso cerca de la puerta le para el corazón. Mira por la ventana muchas veces al día. ¿Es él? Todavía no. Pero puede ser mañana. O esta noche.
Antonia casi no come. Casi no duerme. Por la noche se queda con los ojos abiertos, escuchando. El miedo no la deja descansar.
A veces intenta tener esperanza. Piensa: "Quizás no venga nunca. Quizás la cárcel lo ha cambiado. Quizás ahora es otro hombre, un hombre más tranquilo. Quizás me deja en paz."
Pero en el fondo, Antonia sabe la verdad. Sabe cómo es su marido. Un hombre así no cambia. Y esa esperanza pequeña se apaga otra vez.
Pasan los días. Uno, y otro, y otro. La espera pesa como una piedra.
Y entonces, un día cualquiera, un día normal, pasa. Antonia está en casa. De repente, oye unos golpes en la puerta. Toc, toc, toc.
Se queda helada. Va despacio hasta la puerta. Abre.
Y allí está él. Su marido. De pie, mirándola, en la puerta de su casa.
Vamos a recordar, con palabras simples.
El indulto es verdad. El marido de Antonia ya no está en la cárcel. Está libre. Y viene al pueblo, a buscarla.
Antonia empieza a esperar. Los días son muy largos. Casi no come y casi no duerme. Cada ruido en la puerta le da miedo.
A veces tiene un poco de esperanza. Piensa: "Quizás no viene. Quizás ha cambiado." Pero ella sabe que no. Conoce a su marido.
Y un día normal, alguien llama a la puerta. Antonia abre. Y allí está él, en la puerta de su casa.
Has escuchado el tercer episodio de "El indulto". La espera ha terminado. El marido de Antonia está en la puerta. ¿Qué va a hacer él ahora? ¿Y qué va a hacer Antonia con todo ese miedo dentro? En el próximo episodio, el último, lo sabremos. Hasta la próxima.
Y, para terminar, una pregunta para pensar. A veces esperar algo malo duele más que la cosa misma. Antonia pasa días enteros con miedo, esperando. ¿A ti te ha pasado? ¿Has esperado alguna vez algo con miedo, y la espera te pareció muy larga?
4. El miedo · finale
El marido está en su casa. Temblando, Antonia pasa el día y la noche en terror, sin dormir. Por la mañana, la encuentran muerta: la ha matado su propio miedo. Más un cierre sobre Emilia Pardo Bazán.
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Bienvenido al cuarto y último episodio de "El indulto". Hoy se cierra la historia de Antonia.
Recordamos lo importante. Antonia es una mujer pobre, una lavandera: lava la ropa de otros para ganar dinero. Hace años, su marido mató a su madre, y por eso fue a la cárcel. Antonia vivía tranquila con su hijo pequeño. Pero siempre tenía miedo.
Entonces llegó un indulto. Un indulto es un perdón: el gobierno perdona a un preso y lo deja libre. Y su marido salió de la cárcel. Ayer, por fin, apareció en la puerta de su casa.
Hoy, escucha bien una cosa: qué le pasa a Antonia esa larga noche, con su marido dentro de casa.
Antes de empezar, dos palabras.
Primera: temblar. Temblar es moverse un poco, sin querer, cuando tienes mucho frío o mucho miedo. Las manos tiemblan. El cuerpo tiembla. Hoy Antonia tiembla todo el día.
Segunda: el terror. El terror es el miedo, pero muy, muy grande. Es un miedo que llena todo el cuerpo y no te deja pensar, ni hablar, ni moverte. En esta historia, el terror es más fuerte que cualquier otra cosa.
Su marido está sentado en la casa, tranquilo, como si nada hubiera pasado. Como si nunca hubiera estado en la cárcel.
Antonia no puede hablar. No puede correr. Las piernas no le responden. Está de pie en su propia cocina, y tiembla.
Él tiene hambre. Antonia le prepara la comida. Sus manos tiemblan mientras corta el pan, mientras pone el plato en la mesa. Le sirve la comida sin decir nada. Él come despacio, en silencio.
El niño está en un rincón, muy quieto, muy callado. También tiene miedo.
Pasa la mañana. Pasa la tarde. Antonia hace las cosas de la casa como una máquina, sin sentir nada. Todo es como un mal sueño, una pesadilla —una pesadilla es un sueño malo, que da miedo. Pero no es un sueño. Él está de verdad ahí.
Vamos a parar un momento. ¿Qué está pasando en la casa de Antonia?
Su marido ha vuelto. Está sentado en la casa, tranquilo. Antonia tiene tanto miedo que no puede hablar ni moverse. Le sirve la comida con las manos temblando, y pasa el día como en una pesadilla. Ahora llega la noche. Vamos a ver qué pasa.
Llega la noche. Él está cansado. Se acuesta en la cama, cierra los ojos y, poco a poco, se duerme. Pronto se oye su respiración, lenta y tranquila. Él duerme.
Pero Antonia no duerme. Antonia no puede dormir.
Se queda quieta, en un lado de la cama, con los ojos abiertos en la oscuridad. No se mueve. No se atreve a moverse. Tiene miedo de despertarlo. Tiene miedo de cerrar los ojos. El corazón le late muy fuerte, muy rápido, toda la noche.
Las horas pasan despacio. Fuera todo está negro y en silencio. Y Antonia sigue ahí, sin moverse, con todo el cuerpo lleno de terror. Hora tras hora. Un miedo tan grande que casi no puede respirar.
Por fin, muy despacio, empieza a entrar la luz de la mañana por la ventana.
Por la mañana, llega gente a la casa. Entran despacio. Y encuentran a Antonia en su cama, quieta. Muy quieta.
Antonia está muerta.
Su marido no la ha tocado. No la ha matado con las manos. La ha matado el miedo. Su corazón, después de toda una noche de terror, no pudo más. Y se paró.
Vamos a recordar el final, y un poco de toda la historia.
Antonia era una lavandera pobre, con un hijo pequeño. Vivía tranquila, pero siempre con miedo. Su marido, que había matado a su madre, estaba en la cárcel.
Entonces llegó el indulto, el perdón. Él salió libre y volvió a casa. Antonia pasó un día entero temblando, y luego una noche entera despierta, sin moverse, llena de terror.
Y por la mañana la encontraron muerta en su cama. No la mataron sus manos. La mató su propio miedo. Un corazón no puede aguantar tanto terror durante toda una noche.
Esa es la historia. Una historia triste y silenciosa sobre el miedo, y sobre una mujer que no tenía a nadie que la protegiera.
Antes de despedirnos, algo sobre la autora de esta historia.
Se llama Emilia Pardo Bazán. Es un nombre de mujer. Fue una escritora española, de Galicia, una región del norte de España. Nació en 1851 y murió en 1921.
Pardo Bazán fue una de las grandes escritoras realistas de España. "Realista" quiere decir que contaba la vida como es de verdad, con sus cosas duras y tristes, sin adornarla.
Y luchó toda su vida por los derechos de las mujeres y por su educación. Quería que las mujeres pudieran estudiar y aprender, igual que los hombres. Por eso esta historia habla de una mujer sola, sin nadie que la protegiera.
Y, sobre todo, gracias a ti.
Acabas de escuchar una historia entera en español. Cuatro episodios, de principio a fin. Una historia difícil, sobre el miedo y sobre una mujer sola. Y la has seguido toda en español. Eso es un logro de verdad. Tu español ha crecido con cada episodio.
Si quieres escuchar más historias en español, claro y tranquilo, puedes ir a la página stories.anicha.space. Hay más cuentos, para escuchar y aprender, poco a poco, sin prisa.
Hasta la próxima.
Y, para terminar, dos preguntas para pensar.
La primera. A Antonia la mató el miedo, sin que nadie la tocara. ¿Tú has sentido alguna vez un miedo tan grande que no te dejaba pensar, ni moverte? ¿Cómo era ese miedo?
Y la segunda. Antonia estaba sola. No tenía a nadie que la protegiera. Piensa un momento en las personas que no tienen a nadie a su lado. ¿Qué crees que necesita una persona para sentirse segura?
Gracias por escuchar. Hasta la próxima historia.