The Three-Cornered Hat
Pedro Antonio de Alarcón · retold in B1 Spanish
Season 34 of Cuentos para el oído · 5 episodes · about 7–8 minutes each
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https://feed.stories.anicha.space/feed.xml 1. El molinero y la molinera
Comienza una comedia de Pedro Antonio de Alarcón. En un molino del sur de España viven el tío Lucas, feo y muy listo, y la señá Frasquita, alta, guapa y alegre. Y una tarde de octubre, el Corregidor, el hombre del sombrero de tres picos, llega solo a verla.
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Empezamos una historia nueva. Se llama "El sombrero de tres picos". La escribió Pedro Antonio de Alarcón. Es un nombre de hombre: Alarcón fue un escritor del sur de España. Publicó esta historia en 1874.
Es una comedia, una historia para reír. Hay un hombre muy poderoso que se cree muy listo. Hay un matrimonio que es todavía más listo. Y hay una noche muy larga, con puertas abiertas, ropa cambiada y dos animales muy importantes.
Hoy conocemos a los personajes. Escucha bien dos cosas: cómo son el molinero y su mujer, y quién es el hombre del sombrero de tres picos.
Antes de empezar, tres palabras importantes.
Primera: un molino. Un molino es una casa con una máquina que hace harina. La harina es el polvo blanco del pan. El hombre del molino es el molinero. Y su mujer es la molinera.
Segunda: una parra. Una parra es una planta que sube y hace un techo verde encima de una casa. De la parra cuelgan las uvas. Debajo hay sombra.
Tercera: el Corregidor. En aquella época, el Corregidor era la autoridad más importante de una ciudad. Mandaba en nombre del rey. Mandar es dar órdenes.
Esta historia pasa hace más de doscientos años, en Andalucía. Andalucía es el nombre de una región del sur de España. Cerca de una ciudad antigua, junto a un río, había un molino.
En el molino vivía un matrimonio. El molinero se llama Lucas. Es un nombre de hombre. Pero todos lo llamaban "el tío Lucas". Cuidado: aquí "tío" no es el hermano de tu padre. En los pueblos de antes, "tío" era una forma popular de llamar a un hombre.
El tío Lucas era muy feo. Era bajito, con una nariz enorme y la espalda doblada, casi con joroba. Una joroba es un bulto grande en la espalda. Pero cuando hablaba, todo cambiaba. Tenía una voz bonita y mucha gracia. Era listo, valiente y honrado. Una persona honrada dice la verdad y hace las cosas bien.
Su mujer se llama Frasquita. Es un nombre de mujer, una forma cariñosa de Francisca. Todos la llamaban "la señá Frasquita". "Señá" es como se decía "señora" en el pueblo.
La señá Frasquita era altísima, más alta que su marido. Era fuerte, alegre y guapísima. Y su risa sonaba como las campanas de una fiesta.
No tenían hijos. Pero se querían muchísimo. Se hacían bromas y se reían juntos todo el día, como dos niños que juegan.
Vamos a parar un momento. ¿Quiénes son los dos personajes principales?
El tío Lucas, el molinero. Es feo, bajito y casi jorobado. Pero es muy listo y muy buena persona.
Y la señá Frasquita, su mujer. Es alta, fuerte, guapísima y muy alegre.
Viven en un molino, y se quieren mucho.
Ahora vamos a conocer a una visita muy especial.
Delante del molino había una plaza pequeña, con una parra enorme encima. Por las tardes, los señores importantes de la ciudad venían allí, a la sombra. Venía hasta el obispo, el jefe de la Iglesia. Y venía el Corregidor. Comían uvas, hablaban y se reían.
Todos admiraban a la señá Frasquita, con respeto, porque era una mujer honrada. Solo uno la miraba de otra manera: el Corregidor.
El Corregidor se llamaba don Eugenio de Zúñiga y Ponce de León. Es un nombre larguísimo, de familia noble. Era un hombre viejo, todavía más jorobado que el tío Lucas. Y no tenía ni un diente.
Siempre llevaba una capa roja, larguísima, y un sombrero negro enorme, con tres picos. Un pico es una punta, una esquina. En toda la ciudad, ese sombrero quería decir una cosa: aquí está el poder.
Detrás de él iba siempre su alguacil, una especie de policía. Se llamaba Garduña. Es un apodo: una garduña es un animal pequeño y delgado que caza de noche. El alguacil era así: flaco, rápido y silencioso.
Una tarde de octubre, a las dos, el Corregidor salió hacia el molino. Solo, con Garduña detrás.
El tío Lucas estaba arriba, en la parra, cortando uvas. Frasquita estaba abajo.
—Frasquita —dijo Lucas—, el Corregidor está enamorado de ti.
—Ya lo sé —dijo ella, riendo—. ¿Y tú no tienes celos?
Tener celos es tener miedo de perder a la persona que quieres.
—¿Celos yo? —dijo Lucas—. Yo creo en ti como creo en mí mismo.
—¡Lucas! —dijo Frasquita—. ¡Ahí viene el Corregidor! ¡Y viene solo!
—Pues no le digas que estoy aquí arriba. Él cree que duermo la siesta. Quiero oír lo que te dice.
Y el tío Lucas se escondió entre las hojas de la parra.
Vamos a recordar, con palabras simples.
En el sur de España, hace mucho tiempo, hay un molino. Allí viven el tío Lucas y la señá Frasquita. Él es feo, pero muy listo. Ella es alta, guapa y alegre. Se quieren mucho.
Por las tardes, los señores de la ciudad vienen a comer uvas debajo de la parra.
Uno de ellos es el Corregidor, el hombre más poderoso de la ciudad. Lleva una capa roja y un sombrero de tres picos. Y está enamorado de Frasquita.
Hoy viene solo. Y Lucas se esconde en la parra para escuchar.
Has escuchado el primer episodio de "El sombrero de tres picos". Muy bien. El Corregidor ya está en el molino, y Lucas lo escucha todo desde arriba. ¿Qué le va a decir el Corregidor a Frasquita? ¿Y qué va a hacer ella? En el próximo episodio lo vemos. Hasta la próxima.
Y una pregunta para pensar. Lucas es feo. Pero todos lo quieren, por su gracia y por su manera de hablar. ¿Qué es más importante para ti en una persona: la cara, o la manera de ser?
2. Desde la parra
El Corregidor le declara su amor a Frasquita sin saber que Lucas lo escucha todo, escondido en la parra. Un empujón, una silla en el suelo y un plan de venganza para esa misma noche.
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Bienvenido al segundo episodio de "El sombrero de tres picos".
Vamos a recordar. En un molino del sur de España viven el tío Lucas y la señá Frasquita. Él es feo y muy listo. Ella es alta, guapa y alegre. Se quieren mucho.
El Corregidor, el hombre más poderoso de la ciudad, está enamorado de Frasquita. Es viejo, jorobado y no tiene dientes. Lleva una capa roja y un sombrero enorme de tres picos.
Hoy llega solo al molino. Cree que Lucas duerme la siesta. Pero Lucas está escondido en la parra, y lo escucha todo.
Escucha bien dos cosas: qué le pide Frasquita al Corregidor, y qué plan prepara él para esa noche.
Antes de seguir, tres palabras útiles.
Primera: un sobrino. Tu sobrino es el hijo de tu hermano o de tu hermana. Frasquita tiene un sobrino pobre, que vive lejos.
Segunda: un nombramiento. Es un papel oficial que dice: "Esta persona tiene ahora este trabajo". Lo firma una autoridad.
Tercera: el alcalde. El alcalde es el jefe de un pueblo. El Corregidor manda en la ciudad. El alcalde manda en un pueblo pequeño.
—Buenas tardes, Frasquita —dijo el Corregidor en voz baja, andando de puntillas.
—¡Señor Corregidor! ¡Qué honor! Siéntese, por favor.
Frasquita puso una silla baja delante de él, muy cerca. Se sentó, apoyó la cara en la mano, y lo miró con una sonrisa enorme. Y esperó.
El pobre viejo abrió la boca... y no pudo decir nada.
—Frasquita... Frasquita... Pídeme lo que quieras.
—Pues ya lo sabe, señor. Quiero un buen trabajo para mi sobrino, aquí en la ciudad.
—Eso es imposible, mujer —dijo el Corregidor—. Pero dime... ¿tú me quieres un poco?
—¡Claro que sí, señor! —dijo ella, riendo—. ¡Ya verá qué bueno es mi sobrino!
—¡No hay mujer como tú! Día y noche, solo pienso en ti.
Y el Corregidor quiso cogerle el brazo.
Frasquita no se enfadó. No gritó. Solo estiró la mano, le tocó el pecho, y empujó. Un empujón pequeño, tranquilo. Pero Frasquita era muy fuerte. Y el Corregidor cayó de espaldas al suelo, con la silla y todo.
—¡Ay, Dios mío! —dijo ella, muerta de risa—. ¡Esa silla estaba rota!
En ese momento, arriba, entre las hojas de la parra, apareció una cara. Una cara fea, cabeza abajo. Era el tío Lucas.
—¿Qué pasa ahí? —preguntó, muy inocente.
Vamos a parar un momento. ¿Qué ha pasado?
El Corregidor le dice a Frasquita que la quiere. Ella se ríe, y le pide un trabajo para su sobrino. Él quiere cogerle el brazo. Y Frasquita le da un empujón. El Corregidor se cae al suelo, con la silla.
Lucas ha visto todo desde la parra. Pero el Corregidor no lo sabe.
El Corregidor miró hacia arriba, muerto de miedo. ¿Lo había oído todo el molinero?
—¡Ay, señor! ¿Se ha hecho daño? —dijo Lucas—. Yo estaba aquí dormido. ¡Su caída me ha despertado!
Entonces el Corregidor se tranquilizó. El molinero no había oído nada. Se levantó, lleno de polvo, y le dijo a Frasquita en voz baja:
—¡Me la pagarás!
"Me la pagarás" quiere decir: vas a sufrir por esto. Es decir, me voy a vengar. Vengarse es hacer daño a alguien que antes te ha hecho daño a ti.
Poco después llegó el obispo, con otros señores. Todos comieron uvas hasta la noche, como siempre. Pero el Corregidor no se reía.
Al volver a la ciudad, Garduña le explicó un plan al Corregidor. El molino estaba cerca de un pueblo pequeño. El alcalde de ese pueblo se llamaba Juan López. Es un nombre de hombre, muy común en España. Y Juan López le tenía mucho miedo al Corregidor.
El plan era este. El alcalde llama a Lucas esa misma noche, con una orden urgente. Y lo deja a dormir en el pueblo. Así Frasquita se queda sola. A las nueve y media, el Corregidor llama a una puerta pequeña del molino. Es la puerta del dormitorio, encima del canal del agua.
El Corregidor escribió una carta para el alcalde. Después escribió otro papel: el nombramiento del sobrino de Frasquita. Lo firmó y lo guardó en el bolsillo.
"Con este papel", pensó, "Frasquita va a ser muy amable conmigo".
Esa noche, a las nueve, en el molino, alguien llamó a la puerta. Dos golpes fuertes.
—¡Abran! ¡Es la Justicia!
Vamos a recordar, con palabras simples.
El Corregidor llega solo al molino. Le dice a Frasquita que la quiere. Ella se ríe y le pide un trabajo para su sobrino.
El Corregidor quiere cogerle el brazo. Frasquita le da un empujón, y él se cae al suelo con la silla. Lucas lo ha visto todo desde la parra, pero dice que estaba dormido.
El Corregidor está furioso. Quiere vengarse.
Por la noche prepara un plan con Garduña. El alcalde de un pueblo va a llamar a Lucas, para dejar sola a Frasquita. Y el Corregidor firma el nombramiento del sobrino.
A las nueve, alguien llama a la puerta del molino.
Has escuchado el segundo episodio. Muy bien: otro episodio entero en español. Alguien llama a la puerta del molino, de noche. ¿Quién es? ¿Va a ir Lucas con él? ¿Y qué va a hacer Frasquita, sola en el molino? En el próximo episodio lo vemos. Hasta la próxima.
Y una pregunta para pensar. El Corregidor tiene todo el poder de la ciudad. Pero una mujer le da un pequeño empujón, y se cae de la silla. ¿Tú crees que el poder hace a las personas más fuertes? ¿O más ridículas?
3. La noche del trabuco
Una orden del alcalde se lleva a Lucas del molino en plena noche. Frasquita se queda sola, con la puerta cerrada y el trabuco en la mano. Y alguien pide socorro junto al agua.
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Bienvenido al tercer episodio de "El sombrero de tres picos".
Vamos a recordar. El Corregidor está enamorado de la señá Frasquita. Esta tarde quiso cogerle el brazo, y ella le dio un empujón: el viejo se cayó al suelo, con la silla. Y el tío Lucas lo vio todo desde la parra.
Ahora el Corregidor quiere vengarse. Tiene un plan: sacar a Lucas del molino esta noche, y dejar sola a Frasquita.
Son las nueve. Alguien llama a la puerta.
Escucha bien dos cosas: adónde se llevan a Lucas, y qué hace Frasquita cuando se queda sola.
Antes de seguir, tres palabras útiles.
Primera: una burra. Ya conoces el burro: un animal como un caballo pequeño, con orejas muy largas. La burra es la hembra. En el molino hay dos burras, para viajar.
Segunda: un trabuco. Un trabuco es un arma de fuego antigua, grande y pesada. Dispara con un ruido terrible.
Tercera: desmayarse. Cuando te desmayas, te caes al suelo y no ves ni oyes nada durante un rato. Pasa por miedo, por frío o por un golpe.
Lucas abrió la puerta. Era el alguacil del pueblo, un hombre que se llamaba Toñuelo. Toñuelo es un nombre de hombre, una forma popular de Antonio. Traía una orden escrita del alcalde, Juan López: "El molinero tiene que venir ahora mismo. Es un asunto secreto."
—¿Ahora? ¿De noche? —dijo Lucas—. Iré mañana.
—No, tío Lucas. Ahora. Es la orden.
Frasquita tenía el trabuco de la casa en la mano. Estaba lista para defender a su marido.
—¡Cuánto vales! —le dijo Lucas, con mucho cariño.
—Voy contigo —dijo ella.
—No puede ser —dijo Toñuelo—. Solo el molinero.
—Entonces, ¿qué quieres que haga? —le preguntó Frasquita a Lucas, en voz baja.
—Que me mires.
Y los dos se miraron en silencio. No necesitaban palabras. Él confiaba en ella. Ella confiaba en él. Y los dos se rieron.
Lucas subió a su burra y se fue con Toñuelo. Frasquita cerró la puerta con llave.
Por el camino, a la luz de la luna, Lucas vio una sombra con un pequeño sombrero de tres picos. Era Garduña, que salió corriendo por el campo. Y Lucas lo entendió todo: "Es un plan del Corregidor. Quiere sacarme de casa esta noche."
En el pueblo, el alcalde lo recibió muy amable. Le dio vino y le dijo:
—No hay prisa, tío Lucas. Duerma usted aquí, y mañana hablamos.
—Muy bien —dijo Lucas, bostezando—. Voy a dormir al pajar.
El pajar es el lugar donde se guarda la paja, la hierba seca para los animales. Pero Lucas no tenía ningún sueño.
Vamos a parar un momento. ¿Dónde está Lucas?
Está en el pueblo, en casa del alcalde. El alcalde le ha dado vino y un sitio para dormir. Pero Lucas sabe la verdad: es un plan del Corregidor.
¿Y Frasquita? Está sola en el molino, con la puerta cerrada. Y con el trabuco.
Ahora volvemos al molino.
Frasquita no se acostó: esperaba a su marido. De repente, oyó gritos fuera, junto al canal del agua.
—¡Socorro! ¡Me ahogo! ¡Frasquita!
"¿Es Lucas?", pensó ella. Y abrió la puerta pequeña del dormitorio.
No era Lucas. Era el Corregidor, mojado de la cabeza a los pies. En la oscuridad, se había caído al canal, y el agua casi se lo lleva.
—¡Márchese de mi casa! —gritó Frasquita.
—Calla, mujer. Mira: te traigo el nombramiento de tu sobrino. Enciende el fuego para secar mi ropa. Y yo, mientras, me acuesto en esta cama...
—¡Fuera! ¡Yo soy la mujer de mi marido!
Entonces el Corregidor sacó dos pistolas pequeñas.
—Si no me escuchas, te pego un tiro.
Frasquita bajó corriendo a la cocina. Y cuando el Corregidor bajó detrás de ella, se encontró delante de la boca enorme del trabuco.
—¡En guardia, caballero! —dijo Frasquita—. ¿No quería usted pegarme un tiro?
"En guardia" quiere decir: prepárate, que voy a luchar.
—¡No, no! —gritó el viejo—. ¡Era una broma! ¡Las pistolas no tienen balas! Toma el nombramiento. Es tuyo, gratis.
Y dejó el papel en la mesa, temblando.
—¡Ese papel me va a servir para encender el fuego! ¡Fuera de mi casa!
Pero el Corregidor ya no podía más. El agua fría, el miedo, el trabuco... Se puso azul, empezó a temblar y se desmayó en el suelo de la cocina.
Frasquita pensó rápido. "Si este hombre se muere aquí, ¿qué va a decir la gente? ¿Qué va a pensar Lucas?"
Dejó el trabuco. Subió a la otra burra. Y salió sola en la noche, hacia el pueblo, a buscar a su marido.
Vamos a recordar, con palabras simples.
A las nueve llega Toñuelo, el alguacil del pueblo. Lucas tiene que ir al pueblo, ahora mismo. Él y Frasquita se miran, y se entienden sin palabras.
Por el camino, Lucas ve a Garduña. Y entiende que es un plan del Corregidor. En el pueblo, el alcalde le da vino y lo manda a dormir al pajar.
Mientras tanto, el Corregidor se cae al canal del molino. Frasquita abre la puerta, pero no lo quiere en su casa. Él saca dos pistolas. Ella, el trabuco. Y el Corregidor se desmaya del miedo y del frío.
Frasquita sube a la otra burra y va a buscar a Lucas.
Has escuchado el tercer episodio. Muy bien. Frasquita va sola, de noche, hacia el pueblo. ¿Y Lucas? ¿De verdad se va a quedar a dormir en el pajar? En el próximo episodio, Lucas vuelve a casa... y encuentra algo que no espera. Hasta la próxima.
Y una pregunta para pensar. Frasquita pregunta: "¿Qué quieres que haga?". Y Lucas solo dice: "Que me mires". Y con eso, los dos se entienden. ¿Tienes a alguien así, que te entiende sin palabras?
4. Por el ojo de la cerradura
Lucas escapa y vuelve a casa por el campo. Encuentra la puerta abierta, la ropa del Corregidor junto al fuego, y mira por el ojo de la cerradura. Entonces tiene una idea.
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Bienvenido al cuarto episodio de "El sombrero de tres picos".
Vamos a recordar. Esta noche, el alcalde de un pueblo se llevó a Lucas del molino. Es un plan del Corregidor. Lucas está ahora en el pajar del alcalde. Pero no duerme.
En el molino, el Corregidor se cayó al canal del agua. Frasquita lo echó con el trabuco. Y el viejo, mojado y muerto de miedo, se desmayó en la cocina. Entonces Frasquita subió a la otra burra y salió a buscar a su marido.
Hoy volvemos con Lucas. Escucha bien dos cosas: qué ve Lucas en su casa, y qué decide hacer.
Antes de seguir, tres palabras útiles.
Primera: rebuznar. Rebuznar es lo que hace el burro cuando "habla": un grito largo, fuerte y bastante feo.
Segunda: el ojo de la cerradura. La cerradura es la parte de la puerta donde metes la llave. Y el ojo de la cerradura es el agujero pequeño. Por ese agujero, puedes mirar dentro de una habitación.
Tercera: disfrazarse. Disfrazarse es ponerse la ropa de otra persona, para parecer esa persona. Como en carnaval.
Cinco minutos después, un hombre salió por la ventana del pajar. Era el tío Lucas. Cogió su burra, abrió la puerta del corral sin hacer ruido, y se fue. Pero no por el camino: fue por el campo, para no encontrarse con nadie.
Mientras iba, pensaba: "El Corregidor va a ir esta noche al molino. Pero Frasquita no le va a abrir la puerta. ¡Frasquita es Frasquita!"
Y luego pensaba otra cosa: "¿Y si le abre? Ella es tan guapa... y yo soy tan feo." Y el pobre Lucas se puso a llorar.
Se paró un momento. Entonces su burra rebuznó. Y desde el camino, otra burra le contestó.
"¡Alguien viene!", pensó Lucas. "¡Es la gente del Corregidor!" Y salió corriendo en otra dirección.
La otra persona también se asustó, y huyó por el otro lado.
¿Sabes quién era esa otra persona? Era Frasquita, en la otra burra, camino del pueblo. Las dos burras se reconocieron y se saludaron. Pero Lucas y Frasquita, en la oscuridad, no se reconocieron. Tenían miedo, y huyeron el uno del otro.
A las once, Lucas llegó al molino. Y el corazón le dio un salto. ¡La puerta estaba abierta!
Él había oído a Frasquita cerrarla con llave. Solo ella podía abrirla.
Vamos a parar un momento. ¿Qué acaba de pasar?
Lucas se ha escapado del pueblo. En el campo, su burra rebuzna, y otra burra contesta. Es Frasquita, pero ellos no se reconocen. Los dos huyen.
Y ahora Lucas está delante de su casa. La puerta que Frasquita cerró con llave está abierta.
Vamos a ver qué encuentra dentro.
En la cocina no había nadie. Pero había un fuego enorme. Y junto al fuego, en unas sillas, había ropa mojada, puesta a secar.
Lucas la miró, y casi no podía respirar. Era una capa roja. Unas medias blancas. Y un sombrero negro, enorme, de tres picos.
Tú y yo sabemos la verdad. Garduña encontró a su amo desmayado. Lo metió en la cama del molinero, y puso su ropa a secar. Pero Lucas no lo sabe.
En la mesa había un papel. Lucas lo leyó. Era el nombramiento del sobrino, firmado por el Corregidor. "Este es el precio", pensó.
Cogió el trabuco y subió la escalera muy despacio. Por debajo de la puerta del dormitorio salía luz. Dentro, alguien tosió. Era la tos del Corregidor.
Lucas se agachó y miró por el ojo de la cerradura. Y vio, en su propia cama, la cabeza del Corregidor.
Bajó a la cocina, se sentó con el trabuco en las rodillas, y pensó.
"¿Matarlo? No. Si mato a un Corregidor, me matan a mí. Y todo el mundo se va a reír: 'Pobre jorobado, con una mujer tan guapa'. No. Yo quiero reírme de ellos."
Entonces miró otra vez la ropa del Corregidor. Y empezó a reírse. Una risa enorme, pero sin ruido.
Se quitó su ropa y la dejó en las sillas. Se puso la ropa del Corregidor: las medias, los zapatos, la capa roja y el sombrero de tres picos. Se disfrazó de Corregidor.
Y salió hacia la ciudad, andando como el Corregidor, moviéndose de un lado a otro. Y repetía una frase:
—¡También la Corregidora es guapa!
La Corregidora es la mujer del Corregidor. Lucas quiere hacer lo mismo que el Corregidor: entrar de noche en su casa, a buscar a su mujer. Es su venganza.
Arriba, en la cama del molinero, dormía el Corregidor. Y el molinero iba a la ciudad, vestido de Corregidor.
Vamos a recordar, con palabras simples.
Lucas se escapa del pajar y vuelve a casa por el campo. Tiene miedo, y tiene dudas. En la oscuridad, se cruza con Frasquita, pero no se reconocen. Solo las burras se saludan.
En casa, la puerta está abierta. Junto al fuego está la ropa del Corregidor. En la mesa, el nombramiento. Y por el ojo de la cerradura, Lucas ve al Corregidor en su cama.
Lucas cree lo peor. Pero no usa el trabuco. Se disfraza con la ropa del Corregidor, y se va a la ciudad, a buscar a la Corregidora.
Has escuchado el cuarto episodio. Muy bien. Ahora todo está al revés: el Corregidor, en la cama del molinero. Y el molinero, por la calle, con el sombrero de tres picos. ¿Qué va a pasar en la ciudad? En el próximo episodio, el último, lo vemos todo. Hasta la próxima.
Y una pregunta para pensar. Durante años, Lucas creyó en Frasquita. Y en una sola noche, empezó a dudar. Dudar es no estar seguro. ¿Qué es peor para ti: una verdad triste, o una duda que no termina?
5. Las dos burras · finale
Todos corren a la casa del Corregidor, donde la Corregidora los espera muy tranquila. Dos burras dicen la verdad. Más un cierre sobre Pedro Antonio de Alarcón.
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Bienvenido al quinto y último episodio de "El sombrero de tres picos".
Vamos a recordar. Es de noche. Frasquita va en su burra hacia el pueblo, a buscar a Lucas. Y Lucas ha visto al Corregidor en su propia cama. Cree lo peor. Por eso se ha disfrazado de Corregidor, y va a la ciudad, a buscar a la Corregidora.
Hoy todo se descubre. Escucha bien dos cosas: quién espera tranquila en la ciudad, y quiénes son los testigos de Frasquita.
Antes de empezar, dos palabras.
Primera: despreciar. Despreciar a alguien es pensar que esa persona no vale nada. Es lo contrario de admirar.
Segunda: un testigo. Un testigo es alguien que ha visto algo, y puede decir la verdad. Hoy, los testigos más importantes no son personas.
Frasquita llegó al pueblo y despertó al alcalde.
—¡Quiero ver a mi marido!
Pero Lucas ya no estaba en el pajar. Se había escapado. Y Frasquita lo entendió: la otra burra, en el campo... ¡era Lucas! Volvió al molino con el alcalde y con Toñuelo.
Mientras tanto, en el molino, el Corregidor se despertó.
—¡Garduña, tráeme la ropa!
Pero junto al fuego ya no estaba su ropa. Solo estaba la ropa del molinero. Y el Corregidor tuvo que ponérsela.
En ese momento llegaron los otros. En la oscuridad, el alcalde vio a un hombre jorobado, con la ropa de Lucas.
—¡Es él! ¡Cogedlo!
Toñuelo saltó encima de él. Frasquita saltó encima de Toñuelo. Garduña saltó encima de Frasquita. Y todos rodaron por el suelo.
—¡Soy el Corregidor! —gritó el hombre de abajo.
Y era verdad. Entonces Garduña le contó a Frasquita dónde estaba Lucas: en la ciudad, vestido de Corregidor.
—¡A la ciudad! —gritaron todos.
A la una llegaron a la casa del Corregidor. La puerta estaba cerrada. Por fin, una criada abrió una ventana. Una criada es una mujer que trabaja en una casa.
—¡Abre! ¡Soy el Corregidor!
—¿El Corregidor? El Corregidor llegó hace una hora, y ya está en la cama. ¡Váyanse a dormir, borrachos!
Y los criados salieron con palos, y les pegaron a todos.
Vamos a parar un momento. ¿Qué está pasando?
El Corregidor lleva la ropa del molinero, y nadie lo reconoce. Ni siquiera en su casa: allí dicen que el Corregidor llegó hace una hora. Claro: era Lucas, disfrazado.
¿Y qué ha pasado dentro de la casa? Vamos a verlo.
En el balcón apareció una mujer vestida de negro. Era la Corregidora. Se llamaba doña Mercedes. Mercedes es un nombre de mujer. Era joven, seria y elegante.
—Que pasen —dijo.
Los recibió en el salón. Miró a su marido, vestido de molinero, y le dijo:
—Hola, tío Lucas. ¿Usted por aquí?
—¡Mercedes, soy yo, tu marido! ¿Dónde está ese hombre?
—Mi marido llegó hace dos horas, con su capa y su sombrero. Todos lo vieron. ¿Y usted? ¿Dónde ha pasado la noche?
Entonces se abrió una puerta, y entró... el tío Lucas, con la capa roja y el sombrero de tres picos, andando igual que el Corregidor. Todos se rieron.
Frasquita lo miró a los ojos.
—¡Te desprecio, Lucas!
Al oír esa voz, tan sincera, Lucas lo supo: su mujer no había hecho nada malo.
—¿Tú eres mi Frasquita?
—¡Ya no! —dijo ella. Y se puso a llorar.
Pero Frasquita tenía dos testigos. Se llamaban Piñona y Liviana. Son nombres de burra. ¡Eran sus dos burras! Las burras se saludaron en el campo, aquella noche. Así que Frasquita no estaba en el molino. Y el Corregidor estaba en su cama porque se cayó al agua.
—¡Qué feliz soy! —gritó Lucas.
Después, los criados contaron el resto. Encontraron a Lucas debajo de la cama de la Corregidora. Ella lo reconoció enseguida, y le pegó en la cara con la mano. Pero luego tuvo una idea: "Que mi marido y la molinera crean lo peor, unas horas. Esa es nuestra venganza".
Al final, la Corregidora le dijo a su marido:
—Nunca vas a saber qué pasó esta noche en mi habitación. Y nunca más vas a entrar en ella. Buenas noches.
Al amanecer, cuando salía el sol, Lucas y Frasquita volvieron a pie a su molino. Delante iban las dos burras.
Vamos a recordar el final.
El Corregidor tiene que ponerse la ropa del molinero. En su propia casa, nadie le abre la puerta.
La Corregidora lo llama "tío Lucas". Y entra Lucas, vestido de Corregidor. Frasquita le dice: "¡Te desprecio!". Y así Lucas sabe que ella es inocente.
Las dos burras son los testigos de Frasquita. Y la Corregidora no ha hecho nada malo: solo ha dado una buena lección a los dos maridos.
Al amanecer, Lucas y Frasquita vuelven a casa, felices.
Antes de despedirnos, algo sobre el autor.
Se llama Pedro Antonio de Alarcón. Nació en 1833 en Guadix, una ciudad del sur de España, y murió en 1891.
Esta historia no la inventó él. De niño, se la oyó a un pastor de cabras, que la contaba en verso en las fiestas del campo.
Y en 1919, el músico Manuel de Falla la convirtió en un ballet famoso, con trajes y decorados de Pablo Picasso.
Y, sobre todo, gracias a ti.
Acabas de escuchar una historia entera en español. Cinco episodios. Un molino, una parra, un sombrero de tres picos, un trabuco, una noche muy larga y dos burras muy listas. De principio a fin, en español. Eso no es poca cosa.
Si quieres escuchar más historias como esta, en español claro y tranquilo, puedes ir a la página stories.anicha.space. Pronto llegan más.
Hasta la próxima.
Y, para terminar, dos preguntas para pensar.
La primera. En la noche, las dos burras se reconocieron. Pero Lucas y Frasquita, no: tenían miedo, y huyeron. ¿Por qué el miedo nos hace no ver a las personas que queremos?
Y la segunda. Lucas se puso el sombrero y la capa del Corregidor, y todos creyeron que era él. ¿Qué hace importante a una persona: su ropa, o lo que lleva dentro?
Gracias por escuchar. Hasta la próxima historia.